Es en el terreno de las prácticas cotidianas donde emergen los elementos de oposición a la cultura dominante, donde los individuos resisten a la inculcación ideológica.
La escuela se convierte en el espacio de producción y desarrollo de la
subcultura juvenil obrera. Los colegas desafían la imposición cultural
dominante de la escuela a partir de una producción cultural propia, que hunde
sus raíces en la cultura de clase familiar (obrera). La teoría del habitus1
(Bourdieu), que no es una trasposición mecánica, como algunos pretenden, sino
como un sistema de disposiciones que se activan o no dependiendo de las
estrategias de los actores.
Como quiera que la deformación sociológica, impele a dar cuenta de ciertas
categorías para el análisis, que por otra parte proceden de otra tradición (en
particular de la sociología francesa (Durkheim, Mauss, Lévi-Strauss, Bourdieu,
Passeron) que tienen más en consideración los aspectos relativos a la teoría de
la reproducción, quiero traer aquí parte de un texto que produje para otra
materia, que considero de algún valor y que creo relevante por cuanto no
invalida las tesis fundamentales de Willis, y sí pueden servir de apoyo a una
comprensión global del fenómeno que estamos estudiando, si bien considero que
en un sentido amplio no quedan refutadas plenamente las teorías que hablan de
la reproducción por cuanto hace a la una mayoría; es decir, la asimilación
cultural que realizan los "pringaos": "El capital es una
relación social (el capital no sólo en su sentido fuerte, como capital económico,
sino también el capital cultural, simbólico).
Una relación de poder. Define la apropiación diferencial de recursos por
parte de los distintos sujetos. Un mercado (no es exclusivo el sentido
restringido de mercado en el sentido económico) es un campo de relaciones de poder.
En sus redes se confrontan grupos e individuos -definidos y ordenados por su
estructura diferencial de capital - por la apropiación diferencial de recursos.
Pero también es un campo moral: las luchas juegan sobre el suelo de la creencia
colectiva en el valor de las apuestas. Toda confrontación política es una
confrontación moral, y viceversa. Las luchas simbólicas son luchas políticas:
tienen eficacia sobre la apropiación diferencial de recursos. Hay dos clases de
luchas por el valor (luchas simbólicas): A) luchas por imponer o destronar un
principio de equivalencia y clasificación, y B) luchas por la ordenación de los
sujetos y objetos dentro de un principio de equivalencia vigente. La mayoría de
las luchas cotidianas son de la segunda clase. Pero también utilizan la
primera.
La imposición de un principio de equivalencia, de una jerarquía entre
principios de equivalencia o de un ordenamiento de sujetos y objetos dentro de
un principio de equivalencia es lo que se denomina violencia simbólica.
Mediante la violencia simbólica se logra la complicidad de los dominados en su
dominación."
Se pueden observar como rasgos característicos que definen la cultura de
los "colegas", a contrapelo con los asimilados por los
"pringaos", que expresarían los del esquema reproductivo
"clásico". Una valoración de la cultura de los "colegas" se
podría establecer como cultura dominada, que reacciona a modo de resistencia
contra la cultura dominante y que se produce en términos dualistas: "Ellos"
y "Nosotros", tal y como es percibido por la cultura resistente.
