Relaciones interpartidarias en coaliciones de gobierno: un análisis teórico del caso chileno en 2025
Introducción
En contextos democráticos contemporáneos, particularmente en sistemas multipartidistas como el chileno, los gobiernos suelen estar constituidos por coaliciones políticas formadas por actores diversos que cooperan para alcanzar el poder y sostener la gobernabilidad. Esta cooperación, sin embargo, no debe confundirse con unidad ideológica o cohesión programática. En la práctica, las coaliciones se convierten en espacios de constante negociación, competencia interna y conflicto latente.
Este trabajo examina las relaciones entre partidos políticos dentro de una coalición de gobierno, tomando como contexto el escenario político chileno en 2025. A partir de marcos conceptuales provenientes de la sociología política y la politología, se argumenta que las tensiones internas en coaliciones gubernamentales son producto tanto de estructuras sociales preexistentes como de racionalidades estratégicas dentro del sistema político.
1. El fenómeno coalicional en perspectiva sociopolítica
La existencia de gobiernos de coalición es característica de sistemas con representación proporcional, en los cuales el multipartidismo dificulta la formación de mayorías absolutas. En este tipo de escenarios, la formación de coaliciones no responde exclusivamente a afinidades ideológicas, sino también a necesidades estructurales de estabilidad y eficiencia gubernamental.
1.1 Coalición como construcción social
Desde la sociología política, puede comprenderse la coalición como una construcción relacional, resultado de interacciones entre actores colectivos que deben traducir su identidad política en fórmulas de cooperación. Esta traducción supone la articulación de identidades diversas en un marco común, generando lo que Norbert Elias denominaría una "configuración de interdependencia", donde cada actor depende de los otros para alcanzar sus fines, pero simultáneamente compite por definir la orientación del todo.
2. Teoría del conflicto: tensiones estructurales dentro de la coalición
Desde las teorías clásicas del conflicto (Marx, Dahrendorf), toda coalición puede entenderse como el resultado de un equilibrio inestable entre fuerzas sociales contradictorias. Los partidos no solo representan ideologías, sino intereses sociales diferenciados: clases, territorios, generaciones, proyectos culturales. En una coalición, estas diferencias no desaparecen; se reconfiguran en forma de tensiones internas.
La lucha por hegemonía dentro de la coalición se manifiesta en disputas por:
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La orientación programática del gobierno
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La distribución del poder institucional
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La relación con los movimientos sociales y los aparatos burocráticos
Estas tensiones pueden adquirir una dimensión simbólica, cuando se disputa el significado de términos como “progreso”, “justicia” o “democracia”, dando lugar a conflictos de interpretación sobre las reformas estructurales.
3. Teoría de sistemas: la coalición como sistema autopoiético
Niklas Luhmann, desde su teoría de sistemas sociales, conceptualiza al sistema político como un subsistema funcional de la sociedad que opera bajo el código binario de poder/no poder. En este marco, una coalición es un sistema complejo compuesto por subsistemas (partidos) que deben lograr acoplamientos estructurales para funcionar coordinadamente.
La dificultad reside en que cada partido opera con una lógica diferenciada, codificada por su propia historia, cultura organizacional, base electoral y racionalidad estratégica. El fracaso del acoplamiento puede derivar en crisis de gobernabilidad sistémica, manifestada en bloqueos legislativos, contradicciones en el discurso público o disfunciones comunicacionales.
El desafío de la coalición consiste, entonces, en crear mecanismos de reducción de complejidad que permitan la operación coordinada sin anular la diversidad interna. Esto se logra mediante instancias institucionalizadas de deliberación, acuerdos programáticos mínimos y una arquitectura comunicacional coherente.
4. Teoría de juegos: racionalidad estratégica y dilemas coalicionales
Desde la politología, y en particular desde la teoría de juegos, las relaciones entre partidos dentro de una coalición pueden analizarse como un juego no cooperativo en el cual cada actor busca maximizar su utilidad política. Los dilemas clásicos que surgen incluyen:
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El dilema del prisionero: donde la desconfianza entre actores los lleva a actuar en forma egoísta, incluso cuando la cooperación sería más beneficiosa.
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El juego del gallina (chicken game): donde los partidos amenazan con romper la coalición para presionar concesiones, arriesgando la caída del gobierno.
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El dilema del polizón: cuando un partido se beneficia de los logros de la coalición sin aportar costos políticos o asumir responsabilidades visibles.
La estrategia de cada partido dependerá de su posición relativa de poder, su acceso a recursos simbólicos (liderazgo, opinión pública) y su expectativa de retribución electoral futura.
5. Teoría de los cleavages: fracturas sociales reflejadas en la coalición
La teoría de los cleavages (Lipset y Rokkan) sostiene que los sistemas de partidos se estructuran sobre fracturas sociales históricas: centro-periferia, iglesia-estado, campo-ciudad, capital-trabajo. En coaliciones amplias, es común que distintos partidos representen cleavages diferentes, lo que tensiona la acción colectiva.
En el caso chileno, estas fracturas no han desaparecido, sino que se han reactualizado en nuevas formas: la tensión entre democracia representativa y participación directa; entre modelos de desarrollo centrados en el extractivismo versus alternativas eco-sostenibles; entre centralismo político y demandas regionales; entre sectores tecnocráticos y movimientos sociales.
Cuando la coalición no logra articular una narrativa inclusiva que resuelva estas tensiones, se produce una crisis de representación que puede deslegitimar el conjunto del gobierno.
6. Gobernabilidad y coordinación: mecanismos de contención del conflicto
La teoría institucionalista propone que los conflictos en coaliciones pueden ser gestionados mediante mecanismos formales de coordinación interpartidaria:
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Pactos programáticos detallados que reduzcan la ambigüedad
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Mesas de coordinación política regulares
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Sistema de reparto proporcional de cargos que reconozca el peso electoral de cada actor
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Un liderazgo de coalición consensuado, capaz de ejercer funciones de arbitraje sin perder legitimidad
En ausencia de estas herramientas, las coaliciones tienden a desgastarse en disputas públicas, erosionando su capital político y favoreciendo la emergencia de actores externos que capitalizan el descontento ciudadano.
Conclusión
El análisis de las relaciones entre partidos dentro de una coalición de gobierno revela una tensión permanente entre cooperación y conflicto, unidad discursiva y diversidad estructural. Lejos de constituir un bloque homogéneo, las coaliciones son espacios de disputa simbólica, política e institucional, donde confluyen racionalidades estratégicas y representaciones sociales divergentes.
En el caso chileno, caracterizado por una alta fragmentación partidaria y un sistema político en transformación, las coaliciones requieren un diseño institucional robusto y una arquitectura política flexible que permita sostener el equilibrio entre gobernabilidad y pluralismo. Las herramientas analíticas de la sociología política y la politología permiten comprender estos fenómenos más allá de la coyuntura, iluminando las estructuras profundas que moldean la acción política contemporánea.






