miércoles, 29 de mayo de 2024

La rectitud y el valor.

 

El presente trabajo tiene por propósito realizar un estudio sobre la Rectitud y el Valor, contemplando sus definiciones, lo que entendemos como concepto o significado trascendente.

La Real Academia Española define la Rectitud en su cuarta acepción del significado como “Recta razón o conocimiento práctico de lo que debemos hacer o decir”. Mientras que en su octava acepción sobre el Valor, dice; “cualidad del ánimo, que mueve a acometer resueltamente grandes empresas y a arrostrar los peligros”.

 Según Séneca, “la rectitud es un ideal que debe inspirar, orientar y dominar la conducta del hombre, es una virtud omniperfecta, absoluta y autónoma, rectitud propia del sabio”.

 Por cierto, la rectitud es una cualidad típicamente de los seres humanos pero que no todas las personas la ostentan, es decir, es propia y está presente en aquellas personas que se comportan y se expresan con sinceridad y coherencia siempre, haciendo gala de ello y además respetando valores supremos como son la justicia y la verdad.

 Se puede entender como la única forma de construir una nueva estructura mental, construir una serie de escalones que representan y responden a virtudes que deben ser incorporadas y expresadas en su matriz de pensamiento como la única forma del nuevo ser humano.

 Para ello se alude a dos conceptos fundamentales que deben estar presente la Rectitud y el Valor, dos piedras fundamentales de la evolución de conciencia; sin ellas, no se puede aspirar a la Evolución Consciente del Ser.

 La Rectitud: se refiere con ello  a que, lo  que no quieras para ti, no lo desees para nadie, o lo que es lo mismo, no hagas a otro, lo que no quieras que hagan contigo.

 Esto busca iluminar y orientar a la razón o a la inteligencia, obscurecida por el relativismo moral y los impulsos que nacen de sus propias necesidades e instintos. En ella se plasman las influencias del mundo físico que a través de la voluntad logra actuar en el mundo con conductas y actitudes rectas, que llevan a cada individuo por el camino del Bien.

 El Valor, es una virtud y una cualidad que sólo poseen los hombres, cuyos actos tienden a realizar sus propósitos aún a costa del sacrificio propio; es una facultad que nos dotó la Naturaleza, para luchar en contra del error, la barbarie y el oscurantismo.

 Es el factor indispensable para todo masón, porque a él corresponde unirlo a sus energías y a su constancia en las acciones, para contribuir a combatir sus propios defectos que podrían arrastrarlo a los abismos más profundos de la conciencia humana, donde la materia lo seduce y lo aparta de la Luz.

2.-Desarrollo

La Rectitud está animada por la Voluntad de hacer y de decir cosas coherentes con nuestros valores expresando lo recto y lo verdadero, dejando atrás a la vanidad de lograr cosas a través del engaño que implica sólo la vergüenza de ser seducido por el mundo material.

 
Es preciso  aclarar lo siguiente; lo material no es malo, cuando uno lo controla, es decir, cuando uno soló lo ve como un medio y no como un fin.

 En el caso del valor, para lograr cambios fundamentales en la sociedad, se debe contar con individuos con carácter recio, que tengan la voluntad de contribuir con el cambio de paradigmas y así poder ayudar a que se logre una evolución no sólo individual, sino de todo el género humano.

 Pero para lograr los cambios esenciales debe existir una premisa fundamental: los individuos o Iniciados que tuvieron el valor de enfrentarse con el enemigo que yace en cada uno y lograron dominar de alguna forma, deben estar conscientes que estamos siempre en la lucha del bien contra el mal para así poder renacer en un nuevo ser humano.

 Ahora bien, debemos ser conscientes que lo que somos y hacemos, responde a una estructura mental aprendida, donde el Valor y la Rectitud son formas de aprendizaje que se adquieren a través de la observación. Como muy bien logra describir la Neurona Espejo, a través de la observación no sólo se aprende sino que se vive la información que aprendimos. Esta modelación de la estructura mental está íntimamente relacionada con las personas que tenemos como referentes: padres, abuelos, maestros y otros; así como actúan ellos, los niños o infantes podrán definir qué es malo  y qué es bueno.

 Entendiendo esto, podríamos decir, que si tenemos valores en alguna medida consecuentes a como actuamos en nuestra vida, en el diagrama mental estarán fuertemente cristalizadas las ideas del bien y del mal, relacionadas con la Rectitud y el Valor.

Pero, para lograr sostenernos dentro del esquema del Valor y de la Rectitud, la voluntad es el timón que evita zozobrar en las aguas de la vida,  para poder sortear los cantos de sirenas, que nos llevan a la tentación y la destrucción.

 Debemos considerar que es inquietante la dicotomía que existe en la sociedad con respecto al discurso oficial de moralidad y ética sobre los hechos de corrupción, abusos y aprovechamiento de sectores más influyentes frente al ciudadano común. Es cierto que nos enseñan a ser respetuosos de las autoridades que venden y promocionan sus virtudes de Rectitud y de Valor, para enfrentarse a quienes vulneran nuestros Derechos Humanos de Segunda, Tercera y Cuarta Generación. Ahora, lo extraño es que talvez ellos sean el reflejo de nuestra sociedad que privilegia a los que se alejan de la Rectitud y el Valor y se transforman en simuladores que dicen tener estas virtudes para captar votos y cimentarse en una clase social privilegiada casi como la nobleza del siglo XVIII.

 Al parecer, el mundo físico o material que pertenece a las dimensiones de las sensaciones y de los estímulos de los centros del placer, son tan fuertes que dominan nuestras mentes y nublan nuestra razón. Esto parece ser un juego perverso entre el bien y el mal; el individuo que trata de tener una vida recta y valerosa, tiene que estar dando examen de lo que hace o dice es real. Es perseguido, molestado y contantemente azuzado, es como no creer que puedan existir personas extrañas que tratan de hacer realidad el bien para todos sin otra intención y que no están dominados por las fuerzas materiales.

 3.-CONCLUSIONES

La Rectitud y el Valor son dos virtudes que deben construir los cimientos necesarios que nos permita tener la suficiente fuerza y voluntad para ser un agente de cambio y así ser la figura del héroe, como lo describen las enseñanzas de Pitágoras, en su texto principal “Los Versos De Oro” en el Verso III, Venera el juramento, venera así mismo los nobles Héroes.

 Podemos comprender que la construcción y la expresión de virtudes en su transformación denota fuerza en sí mismo, expresadas a través de su mente y sentimientos en acción, para lograr alcanzar  ser un Héroe.

 Al pensar y sentir que la Rectitud y el Valor, son características  fundamentales de nuestra especie, debemos recordar que somos seres con instintos, estos Instintos Básicos fueron aquellos que nos ayudaron a sobrevivir como especie, donde la sobrevivencia era lo esencial, no importaba el cómo ni la forma. Este nivel de evolución estaba más relacionado con el mundo físico o material, por esto somos en gran parte  seres materiales que necesitamos de ella, pero con ella están relacionados el egoísmo, el poder y la vanidad. También tenemos aspectos inmateriales, que son nuestros pensamientos, sentimientos y sensaciones que están relacionadas con el amor, la igualdad y la fraternidad. Estos dos mundos, el material y el inmaterial, componen nuestra personalidad y para lograr un punto de evolución y lograr alcanzar tener seres evolucionados es necesario y primordial tener la fuerza para ser expresadas y esto se logra a través de la voluntad, que es la expresión viva en acción de nuestro espíritu.

 Podríamos entender que esta relación entre las virtudes Rectitud y Valor tiene la intención de crear una forma de despertar de conciencia, que se entienda o comprenda que la Rectitud y el Valor son las llaves fundamentales para lograr la transformación en Héroes y que luchan consigo mismo para cada día ser mejor y contribuir a que la humanidad despierte del largo sueño en que está sumida.