El presente trabajo tiene por propósito realizar un estudio sobre la
Rectitud y el Valor, contemplando sus definiciones, lo que entendemos como
concepto o significado trascendente.
La Real Academia Española
define la Rectitud
en su cuarta acepción del significado como “Recta razón o conocimiento
práctico de lo que debemos hacer o decir”. Mientras que en su octava
acepción sobre el Valor, dice; “cualidad del ánimo, que mueve a acometer
resueltamente grandes empresas y a arrostrar los peligros”.
Según Séneca, “la
rectitud es un ideal que debe inspirar, orientar y dominar la conducta del
hombre, es una virtud omniperfecta, absoluta y autónoma, rectitud propia del
sabio”.
Por cierto, la rectitud es una cualidad típicamente
de los seres humanos pero que no todas las personas la ostentan, es decir, es
propia y está presente en aquellas personas que se comportan y se expresan con
sinceridad y coherencia siempre, haciendo gala de ello y además respetando
valores supremos como son la justicia y la verdad.
Se puede entender como la única forma de construir
una nueva estructura mental, construir una serie de escalones que representan y
responden a virtudes que deben ser incorporadas y expresadas en su matriz de
pensamiento como la única forma del nuevo ser humano.
Para ello se alude a dos conceptos fundamentales
que deben estar presente la Rectitud y el Valor, dos piedras fundamentales de
la evolución de conciencia; sin ellas, no se puede aspirar a la Evolución Consciente
del Ser.
La Rectitud: se refiere con ello a que, lo que no quieras para ti, no lo desees para
nadie, o lo que es lo mismo, no hagas a otro, lo que no quieras que hagan
contigo.
Esto busca iluminar y orientar a la razón o a la inteligencia,
obscurecida por el relativismo moral y los impulsos que nacen de sus propias
necesidades e instintos. En ella se plasman las influencias del mundo físico
que a través de la voluntad logra actuar en el mundo con conductas y actitudes
rectas, que llevan a cada individuo por el camino del Bien.
El Valor, es una virtud
y una cualidad que sólo poseen los hombres, cuyos actos tienden a realizar sus
propósitos aún a costa del sacrificio propio; es una facultad que nos dotó la
Naturaleza, para luchar en contra del error, la barbarie y el oscurantismo.
Es el factor indispensable para todo masón, porque a él
corresponde unirlo a sus energías y a su constancia en las acciones, para
contribuir a combatir sus propios defectos que podrían arrastrarlo a los
abismos más profundos de la conciencia humana, donde la materia lo seduce y lo
aparta de la Luz.
2.-Desarrollo
La Rectitud está animada por la Voluntad de hacer y de decir cosas
coherentes con nuestros valores expresando lo recto y lo verdadero, dejando
atrás a la vanidad de lograr cosas a través del engaño que implica sólo la
vergüenza de ser seducido por el mundo material.
Es preciso aclarar lo
siguiente; lo material no es malo, cuando uno lo controla, es decir, cuando uno
soló lo ve como un medio y no como un fin.
En el caso del valor, para lograr cambios fundamentales en la
sociedad, se debe contar con individuos con carácter recio, que tengan la
voluntad de contribuir con el cambio de paradigmas y así poder ayudar a que se
logre una evolución no sólo individual, sino de todo el género humano.
Pero para lograr los cambios esenciales debe existir una premisa
fundamental: los individuos o Iniciados que tuvieron el valor de enfrentarse con
el enemigo que yace en cada uno y lograron dominar de alguna forma, deben estar
conscientes que estamos siempre en la lucha del bien contra el mal para así poder
renacer en un nuevo ser humano.
Ahora bien, debemos ser conscientes que lo que somos y hacemos,
responde a una estructura mental aprendida, donde el Valor y la Rectitud son formas
de aprendizaje que se adquieren a través de la observación. Como muy bien logra
describir la Neurona Espejo, a través de la observación no sólo se aprende sino
que se vive la información que aprendimos. Esta modelación de la estructura
mental está íntimamente relacionada con las personas que tenemos como
referentes: padres, abuelos, maestros y otros; así como actúan ellos, los niños
o infantes podrán definir qué es malo y qué
es bueno.
Entendiendo esto, podríamos decir, que si tenemos valores en
alguna medida consecuentes a como actuamos en nuestra vida, en el diagrama mental
estarán fuertemente cristalizadas las ideas del bien y del mal, relacionadas
con la Rectitud y el Valor.
Pero, para lograr sostenernos dentro del esquema del Valor y de la
Rectitud, la voluntad es el timón que evita zozobrar en las aguas de la vida, para poder sortear los cantos de sirenas, que nos
llevan a la tentación y la destrucción.
Debemos considerar que es inquietante la dicotomía que existe en
la sociedad con respecto al discurso oficial de moralidad y ética sobre los
hechos de corrupción, abusos y aprovechamiento de sectores más influyentes
frente al ciudadano común. Es cierto que nos enseñan a ser respetuosos de las
autoridades que venden y promocionan sus virtudes de Rectitud y de Valor, para
enfrentarse a quienes vulneran nuestros Derechos Humanos de Segunda, Tercera y Cuarta
Generación. Ahora, lo extraño es que talvez ellos sean el reflejo de nuestra
sociedad que privilegia a los que se alejan de la Rectitud y el Valor y se
transforman en simuladores que dicen tener estas virtudes para captar votos y
cimentarse en una clase social privilegiada casi como la nobleza del siglo
XVIII.
Al parecer, el mundo físico o material que pertenece a las
dimensiones de las sensaciones y de los estímulos de los centros del placer,
son tan fuertes que dominan nuestras mentes y nublan nuestra razón. Esto parece
ser un juego perverso entre el bien y el mal; el individuo que trata de tener
una vida recta y valerosa, tiene que estar dando examen de lo que hace o dice
es real. Es perseguido, molestado y contantemente azuzado, es como no creer que
puedan existir personas extrañas que tratan de hacer realidad el bien para
todos sin otra intención y que no están dominados por las fuerzas materiales.
3.-CONCLUSIONES
La Rectitud y el Valor son
dos virtudes que deben construir los cimientos necesarios que nos permita tener
la suficiente fuerza y voluntad para ser un agente de cambio y así ser la
figura del héroe, como lo describen las enseñanzas de Pitágoras, en su texto
principal “Los Versos De Oro” en el Verso III, Venera el juramento, venera
así mismo los nobles Héroes.
Podemos comprender que la construcción y la expresión de virtudes en
su transformación denota fuerza en sí mismo, expresadas a través de su mente y sentimientos
en acción, para lograr alcanzar ser un
Héroe.
Al pensar y sentir que la Rectitud y el Valor, son características
fundamentales de nuestra especie, debemos
recordar que somos seres con instintos, estos Instintos Básicos fueron aquellos
que nos ayudaron a sobrevivir como especie, donde la sobrevivencia era lo
esencial, no importaba el cómo ni la forma. Este nivel de evolución estaba más
relacionado con el mundo físico o material, por esto somos en gran parte seres materiales que necesitamos de ella, pero
con ella están relacionados el egoísmo, el poder y la vanidad. También tenemos
aspectos inmateriales, que son nuestros pensamientos, sentimientos y
sensaciones que están relacionadas con el amor, la igualdad y la fraternidad. Estos
dos mundos, el material y el inmaterial, componen nuestra personalidad y para
lograr un punto de evolución y lograr alcanzar tener seres evolucionados es
necesario y primordial tener la fuerza para ser expresadas y esto se logra a
través de la voluntad, que es la expresión viva en acción de nuestro espíritu.
Podríamos entender que esta relación entre las virtudes Rectitud y
Valor tiene la intención de crear una forma de despertar de conciencia, que se entienda
o comprenda que la Rectitud y el Valor son las llaves fundamentales para lograr
la transformación en Héroes y que luchan consigo mismo para cada día ser mejor
y contribuir a que la humanidad despierte del largo sueño en que está sumida.
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