miércoles, 17 de marzo de 2021

Derechos y Deberes ciudadanos, en la Sociedad, la política y el poder - 1era parte.

 



Los chilenos estamos viviendo una aparente aporía: queremos que se rompan  todos los  “tejados de vidrio” que amparan a algunos y sirven de tope para el crecimiento de todos,  pero no sabemos cuándo terminará la “quebrazón de vidrios” y cómo al culminar esta  quebrazón podremos empezar a construir una sociedad que nos cobije y aglutine a todos y nos haga soñar una etapa nueva para el país”

Felipe Berríos, La Chimba, Antofagasta, Agosto 2020

 

Introducción

Estamos en una situación que debe ser descrito como una crisis, como la entendía Gramsci;  un contexto donde lo que tiene que morir aún no muere y lo que tiene que nacer aún no nace. A nivel mundial, desde fines de la Guerra Fría, que se viene hablando de un mundo en crisis, difícil de caracterizar con los conceptos del siglo XX, se ha hablado del fin de la historia, del  choque de civilizaciones, de sociedades líquidas, de que todo lo sólido  se desvanecía en el aire, la sociedad del riesgo, de mundos unipolares a multipolares, entre otros.  Quizá  lo  que  caracteriza  a  nuestro  tiempo  es  la  condición  de  crisis permanente  y nuestro desafío último saber adaptarnos a entornos rápidamente cambiantes.

En nuestro país tenemos altas expectativas debido a que las movilizaciones sociales del  año  pasado  se  canalizaron  institucionalmente  bajo  la  forma  de  un  cambio  constitucional,  firmado por una amplia porción de la elite política y aprobado por mayoría por los ciudadanos.

En este  momento constitucional y constituyente, entre otras cosas, apunta directamente a lo tratado en esta plancha; derechos y deberes ciudadanos, pero con unos apellidos, Sociedad,  la  política  y  el  poder.

Lo anterior  por que su  relación  es  clave  para  saber  en  qué  sociedad viviremos  y se desenvolverán  nuestros  hijos,  pero  también  es  una  pregunta  importante  como  masones ¿cuánto podemos aportar como orden y más específicamente, como masones  a este proceso?

No deseo hacer un trabajo que ya fue desarrollado ampliamente en el Convento Masónico llevado a cabo por la Gran Logia de Chile, ni menos hacer una descripción acerca de cada derecho y deber o topar con temas latamente desarrollados como con la ética y los valores, este trazado busca desarrollar los planos donde se desenvuelven los derechos y deberes, que son: sociedad,  la  política  y  el  poder.

 Desarrollo

El  contexto  de  producción de  los  conceptos  que  articulan  este trabajo  emerge en  la  modernidad.  Dicho  de  otro  modo, será  en  el  marco  de  la  sociedad  industrial  capitalista cuando los pensadores sociales, en general, comiencen a expresar desacuerdos y debates en  torno  a  los derechos y deberes ciudadanos, nos lleva a desarrollar temas de sociedad,  la  política  y  el  poder.

 La  transferencia  de  contexto  de  Antiguo  Régimen a eclosión del liberalismo y consolidación del capitalismo fue también el paso de  las comunidades antiguas a las sociedades modernas.  La política como la expresión de  organización de la polis y el control del poder, da paso al  entendimiento  de  la  política  como  la  construcción  de  órdenes alternativos  y  siempre en  disputa por el ejercicio del poder.

La pluralidad, la disidencia, la sensación de ruptura con el pasado, la conciencia histórica de los sujetos, serán parte constitutiva de lo moderno. A mediados del siglo XIX,  la respuesta de Marx a la pregunta sobre esta nueva sociedad  se vinculaba estrechamente al capitalismo. La  relación social orientada a la generación de  ganancia mediante la producción y la extracción de plusvalía. La regla de oro de la nueva sociedad  es  la ley  del  capital.

 Los  pensadores  marxistas  posteriores,  han  iluminado  distintos aspectos y ámbitos de la sociedad e incorporado una profunda complejización al  análisis social, sin embargo, siguen manteniendo la máxima de que el capital sigue reinando y  estableciendo  la  base  de nuestras  relaciones  sociales,  dicho  de  otro  modo,  nuestra cotidianidad sigue el ritmo de la mercancía.

Para  Durkheim  la  nueva  sociedad  se  caracteriza  por  los  individuos  diferenciados.  La  preocupación fundamental de este autor era la posible desintegración o pulverización social  y la aparición de individuos desvinculados entre sí.

El autor postula que la integración social ocurre por la diferenciación, es decir,  la  sociedad es el resultado de la unión orgánica de los  seres  humanos,  que nos  obliga  a  la  especialización  y  desde  esa  diferencia nos vinculamos  estrechando  nuestros  lazos  sociales.

La  sociedad moderna  estaría  integrada por la diferencia: “todos han de ser individuos, pues el conjunto vive ahora de, y gracias a,  esa diferenciación” Weber suma un nuevo elemento, “humano no es el que trabaja en grupo (Marx), ni el que se orienta grupalmente (Durkheim), sino aquel que otorga sentido o significado subjetivo a lo que hace o deja de hacer”.

 La  sociedad  o  lo  propiamente  social  va  a estar  en  la  comprensión recíproca de los sujetos en su actuar, algo así como un entendimiento en la  acción.  Lo  interesante  en  Weber  es  la  comprensión  de  la  acción  en  las  sociedades  modernas, “el cambio en desarrollo es el paso de un modo tradicional de actuar a un modo racionalizado”.

 Estos  tres  pensadores  de  la  segunda  mitad  del  siglo  XIX  y comienzos  del  siglo  XX  son  referencia  obligada  para  la  comprensión  de  la  sociedad  actual.  Sus  consideraciones instalan  a  la  sociedad  como  un  objeto  de  estudio  dinámico  y  complejo,  siempre  en movimiento para agenciar cambios o mantener estructuras de poder.

 Una sociedad diversa y compleja implica una concepción de la política y el poder también compleja y que debe dar cuenta de esa diversidad social. La política tuvo que buscar nuevas formas de legitimación. En las sociedades pre modernas las fuentes de validación del poder político estaban de la mano de lógicas tradicionales de poder y cruzadas fuertemente por el rol de la Iglesia.

 Por ejemplo, en las fuentes de legitimidad del poder que ha identificado Weber encontramos “El poder legal, propio de los estados burocráticos, con leyes que mandan, permiten o prohíben, donde tales mandatos estarían por encima de los individuos que  los  ejercen;  el  poder  tradicional,  basado  en  caracteres  sacros  o  en  una  autoridad heredada y/o patriarcal que por principio no se cuestiona; y el poder carismático, basado en la sumisión casi afectiva a la persona de un jefe, “conductor de hombres”, que descansa precisamente en su carisma excepcional”

Las nuevas repúblicas, hijas de la ilustración, la revolución francesa y la norteamericana, debían  fundarse  en  el  imperio  de  la  ley y  el  constitucionalismo.  Los  partidos  políticos tendrían  que  disputar  los  gobiernos  y  los  cargos  de  elección  popular  en  el  escenario  de competencia   electoral   que   daba   forma   cada   vez   más   definida   a   la   democracia  representativa.  Tal  como  expresaba  Weber  los  actores  políticos  actuarían  a  través  de  la racionalización y empujarían posicionar sus intereses en el Estado. La política concebida como la disputa entre diferentes grupos políticos por la construcción de un orden, implicaba la  disputa  por  el  poder  que  se  entiende  como  la  capacidad  que  tiene  un  grupo  o  sector político de conducir una sociedad y que sus términos sean reconocidos como los de todos.

 En función de esto Gramsci señaló que el poder se podía ejercer al menos de dos formas, por la vía coercitiva y por el convencimiento. En las sociedades actuales se ocupan los dos mecanismos, la elite dirigente utiliza las herramientas que tiene el Estado de Derecho para la mantención del orden público y el imperio de la ley, y también para la persuasión por la vía de estrategias culturales y educacionales.

 Respecto del estudio del poder los aportes de Michel Foucault, han refrescado la mirada puramente  estructural,  unidimensional  y  concentrada  en  los  atributos  de  los  gobiernos centrales.  Sabemos, que  el  poder  funciona  en  red,  atravesando  todos  los  rincones  de  la sociedad  y  a  diferentes niveles.  Hay  poder  en  la  familia,  en  la  oficina,  en  el  taller,  en  las calles, en los colegios, porque el poder funciona como una red capilar, ingresa a todos los intersticios de la sociedad. “El maquinista del ferrocarril de Auschwitz obedecía al monstruo porque su mujer y sus hijos tenían el poder de exigir del padre de familia que les trajera un salario a casa. Lo que hace que alguien se mueva o lo que lo bloquea a una sociedad son los  innumerables  pequeños  poderes  en  igual  medida  que  la  acción  única del  poder central”.

 La  noción  del  poder  como  un  tejido  social  complejo,  como  una  red de  micropoderes  operando  simultánea  y  transversalmente  es  un  insumo  interesante  para  comprender  el poder  de  la  sociedad  expresado  en  la  calle,  en  las  movilizaciones,  tomando  el  espacio público y moviendo el orden de las cosas.   

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