jueves, 19 de junio de 2025

Más allá del gobierno: gobernanza y crisis de intermediación en el Chile contemporáneo

Resumen: En el contexto político chileno actual, la distinción entre gobierno y gobernanza adquiere centralidad analítica. Este ensayo sostiene que la debilidad de la política institucional para producir legitimidad, articular intereses y generar dirección estratégica se inscribe en una crisis estructural de intermediación y representación. Desde la teoría de la gobernanza, la sociología de los sistemas políticos y la teoría democrática, se argumenta que la tarea pendiente en Chile no es simplemente elegir gobiernos, sino reconstruir condiciones para una gobernanza democrática capaz de integrar complejidad, conflicto y participación.


Introducción: de la gobernabilidad a la gobernanza Durante las últimas décadas, el concepto de gobernanza ha desplazado progresivamente al de gobernabilidad en la literatura de ciencia política y sociología institucional. Mientras la gobernabilidad hacía referencia a la estabilidad del orden político —particularmente en las democracias de América Latina durante los años 90—, la gobernanza apunta a formas más horizontales, policéntricas y colaborativas de producción de decisión colectiva (Rhodes, 1996; Kooiman, 2003).

En el caso chileno, este giro es particularmente relevante. La crisis de legitimidad post-2019, los fracasos sucesivos del proceso constitucional y la creciente desafección ciudadana con los partidos e instituciones dan cuenta de un agotamiento del paradigma de la "buena administración" heredado de la transición. Gobernar, en su sentido tradicional, ya no basta: es necesario producir gobernanza, es decir, capacidades de articulación política que integren pluralismo, participación y eficacia.

  1. El agotamiento del ciclo político post-transición El modelo político chileno postdictatorial, caracterizado por una alta racionalización institucional y un bajo nivel de participación, comenzó a mostrar signos de desgaste estructural desde comienzos de la década de 2010. El estallido social de 2019 no fue una anomalía, sino la manifestación de una transformación más profunda: el colapso del sistema de intermediación política tradicional.

Desde una perspectiva sociológica, esta situación puede leerse como una crisis de representación (Offe, 2006), en la que los mecanismos institucionales existentes ya no logran procesar las demandas sociales ni generar mecanismos legítimos de agregación de intereses. El debilitamiento de los partidos políticos, la fragmentación del campo político y la creciente polarización afectiva se han combinado con una ciudadanía más informada, más exigente y menos dispuesta a delegar.

La emergencia de nuevas subjetividades políticas no ha sido acompañada por una transformación equivalente en las estructuras del sistema político. Esto ha producido una disonancia estructural: mientras la ciudadanía busca nuevas formas de representación y participación, el sistema responde con estrategias defensivas, tecnocráticas o meramente simbólicas.

  1. Gobernanza democrática: dimensiones y desafíos La literatura sobre gobernanza (Bevir, 2011; Peters, 2010) identifica tres dimensiones centrales: legitimidad, eficacia y participación. La gobernanza democrática implica no sólo lograr resultados funcionales, sino hacerlo mediante procedimientos abiertos, deliberativos y representativos. Desde esta perspectiva, el principal déficit del sistema chileno no es de eficacia técnica, sino de legitimidad democrática sustantiva.

En contextos de alta complejidad social, como el actual, la gobernanza no puede sostenerse exclusivamente en el Estado. Se requiere la participación activa de actores sociales intermedios —partidos, movimientos, territorios— y la reconstrucción de un capital institucional que ha sido progresivamente erosionado. Esto implica recuperar no solo la capacidad estatal, sino también la densidad del tejido asociativo, el valor de la deliberación pública y la integración de la diversidad.

En términos teóricos, se trata de avanzar desde un modelo de democracia agregativa (centrado en elecciones y representación formal) hacia un modelo deliberativo (Habermas, 1996), en el que la toma de decisiones se legitima a través del diálogo público informado y la reciprocidad argumentativa.

  1. El vacío de conducción y la necesidad de sentido La ausencia de gobernanza no se traduce solo en ingobernabilidad; se manifiesta en lo que la teoría política contemporánea ha denominado vacío de conducción: una incapacidad del sistema político para producir sentido común, orientación estratégica y dirección normativa. En Chile, este vacío ha sido llenado por narrativas de orden, miedo o despolitización.

La democracia, sin embargo, no puede sostenerse solo en la gestión técnica. Como ha planteado la sociología política crítica, el ejercicio del poder democrático requiere de autoridad simbólica y liderazgo con vocación integradora (Weber, 1919; Bourdieu, 1991). Esa autoridad solo puede construirse a partir de un nuevo pacto democrático que rearticule las promesas incumplidas del orden transicional con las aspiraciones de justicia, reconocimiento y dignidad que emergen desde abajo.

  1. Conclusión: hacia una nueva arquitectura de la política democrática La tarea de construir gobernanza en Chile no se resuelve con reformas institucionales puntuales, ni con la elección de nuevos rostros. Requiere una reconfiguración profunda de la arquitectura política, que combine eficacia con legitimidad, representación con participación, y Estado con sociedad. En otras palabras, no se trata simplemente de mejorar el gobierno, sino de reinventar la política.

Frente al agotamiento del modelo tecnocrático y la crisis de representación, la gobernanza democrática aparece como un horizonte necesario, aunque difícil. Una tarea que exige liderazgo político, compromiso intelectual y voluntad de diálogo. Porque sin gobernanza no hay democracia viva; hay solo administración del vacío.

Referencias:

  • Bevir, M. (2011). Governance: A Very Short Introduction. Oxford University Press.

  • Bourdieu, P. (1991). Language and Symbolic Power. Harvard University Press.

  • Habermas, J. (1996). Between Facts and Norms. MIT Press.

  • Jessop, B. (2007). State Power. Polity Press.

  • Kooiman, J. (2003). Governing as Governance. Sage.

  • Offe, C. (2006). Modernity and the State. Polity Press.

  • Peters, B. G. (2010). The Politics of Bureaucracy. Routledge.

  • Pierre, J., & Peters, B. G. (2000). Governance, Politics and the State. Palgrave.

  • Rhodes, R. A. W. (1996). "The new governance: Governing without government". Political Studies, 44(4).

  • Weber, M. (1919). Politics as a Vocation.

No hay comentarios:

Publicar un comentario