
"No se entiende bien si éstas van a reforzar el compromiso del Estado o le van a seguir endosando a los privados la responsabilidad de formar a las nuevas generaciones"
En las reformas educacionales impulsadas por el Gobierno hay muchas iniciativas que quedan en el aire sin un texto a mano para saber de que se trata en lo más profundo este cambio en lo educacional, ya lo mencionado con respecto a las rebajas de horas pedagógicas en Historia y Filosofía, hacen temer que sea más una deformación al sistema educativo, pero es más todavía no se entiende bien si éstas van a reforzar el compromiso del Estado o le van a seguir endosando a los privados la responsabilidad de formar a las nuevas generaciones. Es público y notorio que los gobiernos de la Concertación favorecieron el desarrollo explosivo de establecimientos particulares con subsidio del fisco, mientras descuidaron gravemente la educación pública primaria y secundaria. Lo mismo que ocurrió con las universidades, donde los favores del Ministerio de Educación al sistema privado restringió severamente los presupuestos que debieran destinarse a las entidades del Estado, en beneficio de los establecimientos que, aunque tienen prohibido el lucro, se han constituido en magníficos negocios sin acreditación y supervisión seria.
Si los gobiernos concertacionistas sacralizaron el modelo económico de la Dictadura, sumado a que la derecha nunca ah querido legislar en áreas de este tema; y nuestro Estado siguió reduciéndose en 20 años de post pinochetismo, es dable esperar que un gobierno de centro derecha continúe en la misma senda, volviendo al Estado Burocrático Autoritario (Guillermo O´Donnell 1981) aunque a ratos actitudes y medidas de Piñera provoque en los opositores, y en la propia Izquierda, la sensación de que les están robando sus "banderas de lucha", las cuales cuando la derecha era oposición, aniquilaba toda forma de hacer los cambios sociales necesarios.
Con todo, nada hace prever que la actual administración nos vaya a sorprender con una "revolución" educacional, institucional o económica. Quienes ahora nos gobiernan también siguen con los ojos nublados a una realidad nacional y mundial que constata la importancia del estado rector, la solvencia de las políticas públicas, como la probidad de las empresas fiscales.
En esto de lograr medidas efectistas y mediáticas se promueve la jubilación masiva de docentes, pero si analizamos que el mayor porcentaje de profesores bien evaludadosse encuentran entre las edad de 50 y 60 años, ¿Estamos jubilando a lo mejor de nuestra educación?
Se pretende estimular el interés de los jóvenes por estudiar pedagogía, pero no se emprende la inversión pública para recuperar el Pedagógico que perteneció y lleno de honra a la Universidad de Chile, dotándolo de buenos formadores de los nuevos profesores y de los recursos que se necesitan para apuntar a lo esencial: garantizarle a las nuevas generaciones calidad educacional.
Se debe tener presente que todavía se cuentan por decenas los establecimientos dañados por el terremoto que no pueden siquiera normalizar sus actividades, y que es un supuesto base que una buena infraestructura es indispensable para una buena enseñanza.
Y ¿donde está el estimulo económico hacia los nuevos docentes?, sin una buena remuneración, es el génesis para una perdida del interes y posterior identidad docente.
Por último, en cualquier empresa de cometido educacional que se quiera emprender es preciso tenga en cuenta que el principal agente de una buena educación es la familia y el adecuado estándar socio económico de sus integrantes. Niños mal alimentados,( no solo carencia de alimentos, sino una dieta equilibrada), hogares sin libros (el famoso impuesto a los libro), y bajos costos en el acceso a internet ( En chile el valor de Intenet es el más caro de toda America), conspiran actualmente contra de las potencialidades de las nuevas generaciones, pero no se soluciona con la mera entrega de libros, laptos, Pc, si no se crea el interes en los jóvenes que el estudio es un arma para la vida, y que no solo es tener una profesion, sino el tener un mínimo vagaje cultural.
Está más que probado que el desnivel cultural de los niños y jóvenes no depende tanto de si concurren a un establecimiento público o privado, puesto que unos y otros tienen los mismos docentes, pero los pobres están marcados por carencias que no tienen los de los hogares pudientes.
Para que exista, por lo tanto, una "revolución" educacional o cultural es preciso que se den pasos sustantivos para terminar con las inequidades flagrantes que afligen nuestra sociedad

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