jueves, 25 de noviembre de 2010

Esbozo sobre el modelo Estado burocrático autoritario


Guillermo O’Donnell destacado politólogo argentino, nació en Buenos Aires en 1936, ingresó a la Universidad de Buenos Aires para estudiar Licenciatura en Ciencias Jurídicas y Sociales, se recibió de abogado en 1958. En 1978 se trasladó a Estados Unidos donde en 1984 obtuvo el doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad de Yale. Se desempeñó como presidente de la Asociación Internacional de Ciencia Política entre 1989 y 1991. Es profesor de la cátedra Helen Kellog de Ciencias Políticas del Instituto Kellog en la Universidad de Notre Dame e investigador del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Stanford y miembro de la Academia Americana de Artes y Ciencias. Ha sido profesor de la Universidad de São Paulo (Brasil) y de la Universidad de California (Estados Unidos). Dirigió el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) en la Argentina. En 1995 fue nombrado Doctor Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires y en 1996 recibió el Premio Konex en Ciencias Políticas. Es ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.
Investigaciones y Publicaciones
• Modernización y Autoritarismo, (1972) fue su tesis de doctorado en Yale, que luego apareció como libro preparatorio de los análisis sobre las dictaduras del Cono Sur. Lo que explica esas dictaduras es, según O’Donnell, la profundización de la industrialización (el desarrollo de los bienes de capital) en un contexto de agotamiento de la industrialización sustitutiva de importaciones (ISI) y de reactivación del sector popular. último convertido en un libro clásico de la Ciencia Política.
• El Estado Burocrático Autoritario, (1982) donde presta mucha atención a la dinámica de los EBA y a sus fisuras, que podían anunciar su crisis y apertura a las transiciones democráticas. Este se ha convertido en un libro clásico de la Ciencia Política.
• Democracia macro y micro, (1982)
• Transiciones desde un gobierno autoritario, (coeditado, 1988)
A partir de la década del ‘90 O’Donnell ha desarrollado el concepto de “democracia delegativa” para distinguirla de la democracia representativa; según O’Donnell los procesos democráticos que se produjeron en América Latina y el este de Europa no alcanzaron a establecer democracia representativas, sino democracias delegativas, institucionalmente débiles con poderes ejecutivos muy centralizados.
• Contrapuntos: ensayos escogidos sobre autoritarismo y democratización, (1997)
• Pobreza y desigualdad en América Latina, (coeditado, 1999)
• La (in)efectividad de la ley y la exclusión en América Latina, (coeditado, 2001)
Estado burocrático-autoritario (EBA).
El concepto fue formulado en 1976, pero solo vio la luz la publicación en 1982; durante el gobierno Juan Carlos Onganíal, lo cual trajo consigo las incomodidades típicas de los gobiernos de facto, lo que se plasmo en el arresto por el tiempo de seis meses de O´Donnell en distintos campos de tortura y prisión. O´Donnell estudia y realiza el análisis de las dictaduras militares instaladas en Brasil (1964), Argentina (1966 y 1976), Chile (1973) y Uruguay (1973). El concepto de EBA, ha sido utilizado tanto por politólogos como por historiadores, los primeros se han ocupado principalmente de su dimensión teórica, ya que también les resulto como una herramienta analítica inconmensurable, ya que ayudo a cosificar la dialéctica de “Estado Burocrático Autoritario. Para los historiadores es lectura obligatoria para comprender los regímenes autoritarios en general ver su desarrollo, como nacen, funcionan, triunfan, conquistan, entran en crisis y finalmente fracasan
O´Donnell define al Estado de ese tiempo como garante y organizador de las relaciones sociales en conjunto capitalistas, que tiende a “acolchonar” las relaciones con la clase media, incluso el Estado puede tomar ciertas medidas que favorezcan a las clases dominantes a beneficio de su funcionalidad, a esto se suma que el agotamiento del proceso de sustitución de importaciones va a destabilizar la riqueza de la clase burguesa, trayendo consigo el ingreso de las multinacionales; la adopción de políticas económicas ortodoxas ,que el mismo Estado les garantizaban ganancias futuras a través de beneficios tributarios y la poca o casi nula legalización laboral existente, para provocar lo que el gobierno denominaba “el despegue económico”, ya que la concepción del capitalismo era modernizador, que aspiraba a potenciar el desarrollo nacional a base de una industria multinacional extensa. En síntesis el Estado se constituye en un organizador de la sociedad capitalista o, lo que es equivalente, en un organizador de la dominación de la burguesía, ergo el interés general a que está consagrado el Estado es a un interés de clase, pero desde el aparato estatal se postula como un servidor a un interés general, esto es el génesis de la Nación que aglomera las solidaridades y postula la homogeneidad y que requiere de todos los medios de coacción.
La burocracia autoritaria estaba compuesta por la gran burguesía oligopólica y transnacionalizada, entrelazada con grupos tecnócratas y militares, estos últimos ya venían con la modernización de los ejércitos en América de los años 1950, volviendo “profesionales”; dirigido a la intervención militar activa en la vida política, económica y social; convirtiéndose en excepción ante una sociedad civil que tenía niveles de estudios básicos o técnicos casi inexistentes. El aumento y estrechamiento de la comunicación y relaciones entre los tecnócratas militares y civiles, y la creciente frustración de ambos ante las condiciones políticas y económicas existentes, estimula el surgimiento de una coalición golpista que, en última instancia, establece un sistema “burocrático-autoritario” represivo con el objetivo de poner fin a la crisis política y económica. Esto forma una estructura política con el interés por quién gobierna y quién se beneficia.
Los sistemas políticos los describe como lo hace la literatura populista/pos populista más general. Se centra en tres dimensiones distintas, como son: la estructura del régimen político nacional (incluyendo la libertad de competencia electoral, la libertad de las asociaciones de interés y el nivel de represión); la composición de clase y sectorial de la coalición política dominante; y determinadas políticas públicas cruciales (particularmente en cuanto que se refieran a la distribución de los recursos entre las diferentes clases sociales y sectores de la economía).
Cambio económico y social
El autor presta particular atención a la interrelación dialéctica que existe entre la Industrialización, Activación del sector popular y los Roles tecnocráticos.
1º. Industrialización. Las diferentes fases de industrialización están vinculadas en parte con el cambio político por el hecho de que alteran las coyunturas económicas de los diferentes grupos de clase. Las empresas de propiedad nacional, que gozando a menudo de un alto nivel de protecciones arancelarias y otras formas de subsidios estatales, que reducen la presión para que la producción sea competitiva internacionalmente, y la flexibilidad de que gozan las élites económicas y políticas con respecto a la política de salarios. Como la producción industrial puede expandirse rápidamente, a esto denominan como la fase “fácil de sustitución de importaciones”, a la cual hay que sumar que los industriales, desean de expandir los ingresos de la clase trabajadora con el fin de ampliar el mercado nacional de bienes de consumo, puede crear la oportunidad de una coalición populista “incorporadora” a largo plazo que llevaría a una “profundización de la industrialización” por medio de la fabricación de bienes intermedios y de capital. Sin embargo, los niveles de tecnología, experiencia empresarial y de capital necesarios en esta fase requieren empresas grandes, más eficaces y altamente capitalizadas, que con frecuencia están afiliadas a las empresas multinacionales.
Según 0’Donnell, el autoritarismo burocrático deriva de una compleja serie de reacciones a los problemas que surgen cuando se ha completado ya la fase de sustitución de importaciones de bienes de consumo. Cuando el mercado nacional de productos manufacturados simples está satisfecho, las oportunidades para la expansión industrial se limitan considerablemente. Además, aunque la fase inicial de industrialización pudo reducir la dependencia de bienes de consumo importados, es muy alto el costo de la importación de bienes intermedios y equipo de capital necesarios para la producción de bienes de consumo, con lo que se producen o incrementan los déficits de la balanza de pagos, las deudas externas y la inflación.
2º. Activación del sector popular. Existe un incremento de la activación política del sector popular, resultado de su creciente importancia económica y numérica de ella. Sin embargo, con el final de la primera fase de industrialización y el paso a políticas económicas ortodoxas, se produce un vacío entre demandas y realizaciones, la extensión de las huelgas, el estancamiento del sistema de partidos y graves crisis políticas y económicas.
3º. Roles Tecnocráticos. Los altos niveles de diferenciación social que acompañan a la industrialización condujeron también a una ampliación del papel de los tecnócratas en la sociedad, tanto en el sector privado como en las burocracias civiles y militares del sector público. Los tecnócratas tienen un bajo nivel de tolerancia hacia las continuas crisis políticas y económicas, y los altos niveles de politización del sector popular los perciben como un obstáculo al crecimiento económico.
Crítica Reflexiva
El Estado burocrático autoritario varía con el tiempo y los países, se transformó en un escenario de lucha sobre los rumbos de la modernización y la toma de decisiones política en el largo plazo. Una importante fuente de estas variaciones son las tensiones internas producidas en el esfuerzo por crear condiciones políticas y económicas conducentes a una renovación de la inversión extranjera. Los grupos que inicialmente apoyaron el golpe, que incluyen a los empresarios nacionales y a elementos de las clases medias, sufren las consecuencias de la política económica ortodoxa y de la preocupación por orientar la expansión industrial alrededor de las inversiones extranjeras y estatales. El EBA pone en su lugar a los grupos sociales que han cuestionado el orden establecido, mediante el uso de la coacción en un contexto en el que están ausentes los mecanismos democráticos.
Esa preocupación conduce a una “desnacionalización” de la coalición que apoya el Estado, pues la principal “clase” económica que sostiene al estado es el capital extranjero. Por la potente presión interna, surge finalmente una transformación del “dúo” coalicional, el Estado y el capital extranjero, en un “trío”, en el que los empresarios nacionales vuelven a jugar un papel más amplio, pero sólo cuando la garantía de estabilidad económica y política a corto plazo ha asegurado grandes inyecciones de capital extranjero.
Conclusión
A casi treinta años de la publicación de “El Estado Burocrático Autoritario”, y la caída de estos Estados, a través de los movimientos obreros, que fueron los actores primordiales para la abertura al camino democrático, el cambio no ha sido el mayor de los anhelados, ya que la burguesía y las élites capitalistas conservadoras, no solamente manifestaron una relación ambigua con los nuevos regímenes democráticos, sino que al mismo tiempo prefirieron seguir utilizando las estructuras estatales, tanto para excluir al movimiento obrero del sistema político, como para usufructuar los beneficios materiales de la industrialización-modernización y la abertura hacia nuevos mercados.
Nuestra democracia formal, con sus debilidades y a pesar de los avances históricos conquistados, por ejemplo, derecho al voto universal -de los analfabetos, de las mujeres, de los pobres -.... separación de poderes, mayor participación de la sociedad civil, etc. sigue creando mecanismo de ocultamiento de los intereses de los poderosos mediante la famosa sacrosanta propiedad privada y su ilimitada libertad individual de apropiación y acumulación de personas y de empresas en medio de la pobreza de la mayoría, y el control de la propiedad también ilimitada de los medios de comunicación, de la privatización de la educación, etc. Lo que hoy presenciamos es un Estado sin sentido y fuerzas ocultas. Debemos dejar de confiar en aquellos “modelos” que ofrecen la tierra prometida del crecimiento y la híper-modernización. No hay tal conciencia recta, solamente impulsos históricos cargados de azar y mezclados con acciones humanas que disparan hacia atrás y hacia delante.
Nuestra democracia formal, con sus debilidades y a pesar de los avances históricos conquistados, por ejemplo, derecho al voto universal, los bajos índices de lo analfabetismo, la separación de poderes del Estado, no hace otro acción de seguir creando mecanismo de ocultamiento de los intereses de los poderosos mediante la famosa sacrosanta propiedad privada, concesiones de espacios públicos, riquezas de nuestras tierras y medios de comunicación, de la privatización de la educación.
El EBA sigue existiendo, solo que los militares están en sus cuarteles o el algún ministerios de los gobiernos latinoamericanos de Derecha.
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