I.- INTRODUCCIÓN
Todo lo mencionado anteriormente podemos decir que está en un contexto apropiado para referirse e interpretar acerca de la actividad que desarrolla como trabajo, podemos además dejar una fecha para celebrar el día relacionado con ese trabajo y será correcto hacerlo, dependerá sólo de una buena organización. Nosotros en nuestra Orden ¿Podemos hacer una propuesta similar y así establecer el día del Trabajo Masónico?, para poder responder a esta interrogante haré la siguiente descripción.
II.-DESARROLLO
En primer lugar tenemos que dejar muy en claro que entenderemos por Trabajo Masónico y así poder establecer cuando será la fecha en que celebraremos ese día. Desde el día en que fuimos iniciados y acudimos a la primera tenida escuchamos por primera vez el concepto de trabajo que a lo mejor paso hasta desapercibida porque lo que presenciamos aquella vez fue una reunión con una disposición distinta a tantas otras en las que habíamos participado, aprendemos también un nuevo concepto, profano, aquí nace la diferencia principal entre el trabajo que desarrollaremos en nuestra organización.
El Trabajo Masónico, es un trabajo especulativo y operativo, parte de la reflexión y de lo interior, para dar paso a la acción efectiva y exterior, tiene dos ámbitos, el personal o individual y el colectivo o universal, que se entremezclan y germinan mutuamente y, en definitiva, son uno y lo mismo, se utilizan dos tipos de instrumentos o útiles probados por la experiencia y fundados en la Tradición; los símbolos y los rituales; símbolos y ritos que adquieren sentido y resultan aptos para el trabajo a partir del cambio de consciencia impulsado por la Iniciación, momento y proceso que coloca al masón ante la responsabilidad de iniciar su Trabajo, este se irá enriqueciendo a medida que camine por esta elección que ha hecho la masonería para él y éste la ha aceptado.
Según René Guenon El Trabajo Masónico no debe parecerse, a la obsesión del mundo moderno por la acción en sí misma, la necesidad perentoria y neurótica de hacer por hacer, de llenar una especie de vacío existencial con el constante ajetreo de la acelerada rutina cotidiana. Sin duda alguna que ello otorgará satisfacción psicológica momentánea, pero se queda en eso, en movimiento inútil y absurdo, sin vocación y sin dirección. Bien al contrario, al masón se le exige y debe exigirse reflexión y contemplación, no debe actuar ni trabajar de cualquier manera, debe primero especular, contemplar, ser crítico ante lo que le rodea y ante sí mismo y establecer qué es lo que desea hacer, en qué trabajar y cómo trabajar.
Tenemos entonces nuestro particular Trabajo, que es nada más y nada menos que la colaboración a lo que se llama la Gran Obra o, en otros términos, contribuir a la construcción del Templo. Somos constructores y canteros, nos afanamos en un objetivo y nos marcamos una clara dirección. Nuestro trabajo lo podemos dividir en dos etapas, Trabajo individual y Trabajo grupal los que explicaré a continuación.
A)
Trabajo individual.
El Trabajo masónico es, la perpetua y eterna tarea de transformación como lo denso en sutil, de lo terrestre y en cielo, del perfeccionamiento y mejoramiento de las distintas facetas del ser humano, no sólo las meramente psíquicas o éticas, sino también de su faceta espiritual, de su propia transcendencia. La imagen del Templo es enteramente sugestiva, es el lugar donde nos reunimos y queda claro hoy, que ni siquiera es necesario para hacer los Trabajos.
Así, en esa labor constructiva, el masón debe encontrar ese centro, que es el de sí mismo y el del Cosmos, esa Luz que le impulse a divinizarse, y por lo tanto a transformarse en aquello que está destinado a ser el Yo único e indiferenciado.
Esta labor personal o individual es doble; por una parte, la búsqueda del ideal para el masón, aquello hacia lo que pretenderá a través de su trabajo. Ello obliga a hacerse una idea del Templo al que aspira, la Masonería, no impone un modelo determinado, un ejemplo acabado que el masón particular siga. Lo que sí hace la masonería es proporcionar un cuadro simbólico rico y complejo, pleno de herramientas con la que cada masón debe afrontar. La otra parte de ese trabajo es la construcción de su arquitectura interior, la transformación en un hombre nuevo. Esta segunda tarea está basada en el ritual, elemento fundamental y verdadera señal de identidad de nuestra Orden. Ese ritual debe operar sobre cada hermano en su consciencia y visión, al tiempo que le sirve de constante recordatorio de que ser masón es una tarea diaria y permanente, que por su esencialidad exige un trabajo constante, a diferencia del mundo profano que está centrado en un horario y puede ser realizado, durante el día por un ideal perseguido.
En su trabajo, el masón tiene que ser coherente, ajustar sus palabras a sus actos, las buenas intenciones no sirven deben ir acompañadas de los actos. Menciono a continuación lo que dice el apóstol Jaime; “Pues si uno escucha la palabra pero no la practica, es como un hombre que mira su rostro en un espejo, y se va, y al instante olvida qué clase de hombre era; pero aquel que mira en la perfecta ley de la libertad y no es un oyente olvidadizo sino que practica las obras, ese hombre será bendito en su trabajo”.
Todo esto está muy bien, estamos todos muy orgullosos de nuestro propósito, pero, ¿cómo lo hacemos? Porque, al pasar de los ideales, como la Libertad o la Igualdad que citábamos, a la concreción de los mismos en medidas concretas que la masonería pueda proponer colectivamente, a través de sus Logias u Obediencias, necesariamente nos enfrentaremos a la multiplicidad de ideas y visiones que conforman un amplio abanico de hombres libres y de buenas costumbres, cada uno de los cuales puede proponer medios de mejora o perfeccionamiento humano pero a su vez debe estar dentro de los márgenes que la Logia establece.
Por esta razón cada grado tiene su propio Vigilante el que de acuerdo a un programa establecido por la Gran Logia es estudiado y trabajado en las Cámaras del grado para así hacer realidad esta faceta, que es fundamental para el trabajo colectivo y tener presente que siempre estará visualizando una Humanidad más cálida y acogedora.
Después de haber hecho todo el análisis de lo que es el Trabajo Masónico puedo concluir que:
a) El Masón debe estar siempre dispuesto a dar
y a darse a los demás.
b) Asistir
siempre a la Orden,
participar de los trabajos, hacer aportes intelectuales que enriquezcan el
taller y siempre estar
dispuesto a ayudar a los otros
hermanos. La asistencia a los trabajos de la Logia permite desarrollar mejor los temas vinculados a la reflexión e
intercambio de ideas que allí se practican.
c)
El trabajo que debemos hacer los
Masones siempre se verá reflejado en los principios y valores que mostremos en
nuestro actuar, como ser honesto, respetar a la verdad, la ética, la dignidad y
la lealtad. Solo así los masones que componemos una Logia seremos realmente
dignos depositarios de tan honroso nombre, y será desde esa armonía como el
trabajo que se haga para pulir la piedra bruta, hará fértil la actividad de la
Logia y de la Fraternidad.
d) Después del análisis hecho acerca del Trabajo Masónico, termino recordando la pregunta hecha al principio a todos los Q.:Q.:H.:H.: ¿Será correcto pensar en un día para que se celebre el Trabajo Masónico?. La respuesta la dejo para que cada uno la medite la reflexione y llegue a una conclusión propia. Además le estaremos dando al trabajo el enfoque que corresponde desde nuestra mirada, viéndolo como una actitud y una acción que dignifique, libere, construya, transforme y perfeccione al H.:H.:
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