viernes, 14 de diciembre de 2012

El choque entre la cultura contraescolar y la cultura académica. Visión de Paul Willis




Paul Willis es un importante teórico de la cultura británica. Nació en Wolverhampton y recibió su educación en la Universidad de Cambridge y en la Universidad de Birmingham. Fue un estudiante cuando llegó a trabajar a fines de los años 60 al Centro de Estudios de la Cultura Contemporánea (CCCS), hoy ya desaparecido, pero sigue siendo conocido en todo el mundo como una de sus voces más sugerentes.
Willis llegó al Centro poco después que éste iniciara su actividad. Richard Hoggart quien lo había puesto en marcha entre los año 1967-1968. Stuart Hall fue su primer investigador (research fellow), quien fuel editor de New Left Review; antigua revista marxista de izquierdas. Stuart Hall consideró que una pequeña institución como la CCCS podía permitir poner en práctica nuevas formas de trabajar, sobretodo formas colectivas de trabajar. Allí no había una relación estudiante-profesor en el sentido tradicional, sino grupos de trabajos. El CCCS era una institución naciente, pequeña pero fue extremadamente influyente en los años 70 y 80. La metodología utilizada consistía en conducir, utilizar y liberar a los estudiantes, lo cual fue muy productiva. La mayoría de libros que se hicieron entonces no estaban hechos por el profesorado sino por grupos colectivos, a menudo sin siquiera un profesor, actualmente es co-editor, de la revista Ethnography (Sage), y ocupa la cátedra de Etnografía Cultural y Social en la universidad de Keele, en Inglaterra.

 Es ahí donde el Autor plantea la producción de una contracultura escolar que es producto de la creatividad de los actores, de las experiencias vividas en la familia, en el grupo de iguales y que da significados independientes de la reproducción social y erosiona la cultura dominante.


El libro que le hizo famoso, Learning to Labour (1977; “Aprendiendo a trabajar” en la traducción de Akal al castellano, 1978), ilustra perfectamente lo que es su aportación a los estudios de las culturas juveniles: la pasión por el pensamiento original, la apuesta por una aproximación etnográfica como alternativa a los trabajos que únicamente se centran en el análisis textual o semiótico de los materiales de la cultura popular, y la ambición teórica de pensar las relaciones culturales teniendo en cuenta a la vez la importancia de las estructuras sociales y la autonomía de la cultura y su in-corporación por parte de los individuos. Llevó a cabo una etnografía de la profundidad de un conjunto de muchachos de clase de trabajo 'en una ciudad en la región de West Midlands denominado Hammertown, concretamente entre los chicos de una escuela situada en el centro de esta zona urbana habitada por unos 60.000 habitantes, característico del periodo de entreguerras. Se llevó a cabo una serie de entrevistas y observaciones, todo un trabajo etnográfico, únicamente masculina en una escuela, los tres últimos años de estancia en la escuela y los primeros años en los que se produce la inserción en el mundo laboral, con el objetivo de descubrir por qué "niños de la clase de trabajo obtienen empleos de la clase de trabajo".


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El libro que le hizo famoso, Learning to Labour (1977; “Aprendiendo a trabajar” en la traducción de Akal al castellano, 1978), ilustra perfectamente lo que es su aportación a los estudios de las culturas juveniles: la pasión por el pensamiento original, la apuesta por una aproximación etnográfica como alternativa a los trabajos que únicamente se centran en el análisis textual o semiótico de los materiales de la cultura popular, y la ambición teórica de pensar las relaciones culturales teniendo en cuenta a la vez la importancia de las estructuras sociales y la autonomía de la cultura y su in-corporación por parte de los individuos. Llevó a cabo una etnografía de la profundidad de un conjunto de muchachos de clase de trabajo 'en una ciudad en la región de West Midlands denominado Hammertown, concretamente entre los chicos de una escuela situada en el centro de esta zona urbana habitada por unos 60.000 habitantes, característico del periodo de entreguerras. Se llevó a cabo una serie de entrevistas y observaciones, todo un trabajo etnográfico, únicamente masculina en una escuela, los tres últimos años de estancia en la escuela y los primeros años en los que se produce la inserción en el mundo laboral, con el objetivo de descubrir por qué "niños de la clase de trabajo obtienen empleos de la clase de trabajo".

PRIMERA PARTE

El libro se divide en dos partes; la primera de corte más etnográfico nos presenta numerosos fragmentos de entrevistas, grupos de discusión, etc, y en él Willis nos presenta las características principales de esta escuela. En ella existe una división palpable entre los alumnos; “los pringaos” y “los colegas”. Los primeros son los conformistas, los que aceptan en mayor grado las normas e imposiciones de la escuela, que se corresponden normalmente con la clase media o la burguesía, los segundos, se corresponden con la clase obrera, son inconformistas, y no aceptan la autoridad de la escuela o cualquier persona que represente a esta. El estudio se centra sobre todo en la cosmovisión de estos últimos, e intenta explicar a partir de su trabajo etnográfico la siguiente hipótesis: 

"Son las propias actitudes inconformistas de los colegas las que les llevan a reproducir el orden social, y por lo tanto la estructura, de la sociedad capitalista, condenándose ellos mismos a permanecer dentro de la clase obrera, sin poder ascender dentro de la sociedad.2

Incluso destaca el autor que existen ciertos elementos contradictorios, ya que la propia institución escolar parece apoyar esta promoción social, intentando dar una mayor educación a estos jóvenes, siendo sus diferentes actitudes hacia la escuela, la educación y la vida en general las que los condenan a seguir reproduciendo el orden social.

Todo esto lo articula Willis en torno a diferentes actitudes culturales muy marcadas en el ámbito escolar, que los distinguen de los conformistas. Entre ellas están el Machismo, tanto en el trato a las mujeres como en su concepción de la masculinidad, de la fuerza y las relaciones entre iguales, en las que destaca una actitud muy física y agresiva. Relacionado con esto, utilizan y se preocupan por su apariencia física, la utilizan en el ámbito sexual y se preocupan por ser sexualmente atractivos y parecer que son activos en este campo, tanto es así que es utilizado en numerosas ocasiones como elemento diferenciador entre ellos y los “pringaos”. El Racismo es otra característica de este grupo de chicos, que odian, con diferentes grados y en distintos sentidos, tanto a los pakistaníes, como a los orientales, negros, etc. Sus ganas de divertirse, de pasarlo bien en cada momento es otra característica de estos alumnos, esto tiene su manifestación más palpable en la escuela, cuando boicotean las clases con bromas, mal comportamiento, no asistiendo a ellas, etc, porque creen que esto es lo divertido y esta es, para ellos el principal objetivo, incluso como se dice a lo largo del libro, es la razón por la cual justifican en cierta medida su preferencia por el trabajo manual, ya que dicen que el trabajo de oficina es mas aburrido, menos físico y por lo tanto con poca actividad. Valoran el trabajo manual, como se ha dicho, porque además de activo es considerado masculino, útil y por lo tanto mejor que el trabajo de oficina o intelectual, es, para ellos, parte de la “cosas que importan”, de la “vida real”. El fumar y el beber, aunque formen parte también de las actividades relacionadas con la diversión, se relacionan a su vez con el plano de lo adulto, y son dos actividades que los “colegas” comienzan a hacer desde muy temprana edad, como muestra incluso de identidad cultural. Estas dos actividades los acompañarán seguramente el resto de sus vidas, y es incluso uno de los alicientes a los que hacen alusión cuando hablan de las ventajas de ponerse a trabajar y ganar un sueldo, pudiendo de esta manera salir a divertirse y por lo tanto beber, cuando quieran.

Todos estos elementos forman un continuo entre el mundo escolar y el laboral, entre el que ciertas características se repiten; el machismo, el fumar, el beber, la valoración del trabajo manual por encima del intelectual, etc. Pero surgen otros aspectos que se contraponen. Uno de ellos al que willis trata de forma amplia por las implicaciones que tiene es la decepción que casi siempre se llevan estos chicos a la hora de entrar en el mercado laboral. El trabajar en esos empleos no suele ser tan gratificante como al cultura obrera les ha inducido a creer y se suelen producir desencantos que, de todas formas, no pueden cambiar el destino de estos chicos, ya que cuando esto se produce suelen estar ya metidos en la dinámica familiar, donde tienen una familia a la que mantener y donde la actividad no remunerada de la escuela no puede ser una opción.
La segunda parte del libro es más teórica, y pretende dar explicación a porqué todo lo anterior ocurre de la forma en que ocurre a través de dos términos; el de penetración y el de limitación. El concepto de penetración hace referencia a determinados rasgos de la contracultura obrera que implican una mejor comprensión, o una comprensión real y diferente al que supone la cultura escolar, a la naturalización de las relaciones sociales que promueve el discurso social. La primera penetración de la que habla Willis, tiene que ver con la manera de entender los títulos y la propia educación por parte de los “colegas”, los cuales no los valoran porque han vivido y comprobado que, aunque estos títulos puedan promocionar a un individuo concreto, no van a solucionar el problema de clase, estructural, en el que también están inmersos. Esta contradicción es la que hace que los individuos, como pertenecientes a este grupo, no se dejen “domesticar” por los valores de la cultura escolar. La segunda y tercera penetraciones están muy ligadas, una hace referencia a la fuerza de trabajo como mercancía que es vendida a cambio del salario semanal, pero que sin embargo es controlado en cierta medida por los trabajadores con técnicas como el escaseo y cierto control de los tiempos en las fábricas. La otra es que el trabajo se tiene como un “trabajo general abstracto”, los “colegas” no distinguen entre diferentes trabajos, mientras éste entre dentro de lo que culturalmente se considera un trabajo deseable, da igual que sea de fontanero como fundidor en una fábrica o repartidor de leche. Esto muestra precisamente que dan más importancias a las semejanzas que estos tienen, que no es ni más ni menos que el comercio con esa fuerza de trabajo, y no con productos concretos con los que se comercializa trabaja.

Toda esta conciencia o contracultura escolar, podría dar lugar a un cambio social, o a una respuesta estructural. Una de las razones porque esta no se produce es la desorganización política, pero principalmente, para Willis, existen otros criterios que impiden este cambio, y las categorizan  bajo el concepto de limitación. Las diferentes limitaciones pueden resumirse en una serie de divisiones culturales que en que la contracultura obrera categoriza la realidad. La primera es la ya comentada división entre trabajo manual/mental, esta división se corresponde con una asociación del trabajo manual con la masculinidad y del mental con la feminidad y esto se relaciona con una segunda división; la división sexual. Lo masculino es puesto como lo deseable y es de hecho lo que los colegas imponen, conduciendo a diferentes contradicciones en lo referente a la percepción de lo femenino. Esto conecta con lo que Willis llama el patriarcado inherente al capitalismo, dentro del cual la mujer adoptaría el papel de ama de casa, de madre, de aportar un sueldo secundario y depender siempre del salario del hombre. Esta importancia que la contracultura da al sueldo masculino es importante, ya que demuestra en parte ese “fetichismo del sobre”, según el cual lo importante no es el sueldo en sí mismo, ya que este es a veces insuficiente para mantener a la familia, sino el hecho de entenderlo como el sueldo principal, del que el resto de la familia depende. Además de esta división sexual del trabajo, existe otra división, que es la racial. Los inmigrantes realizan trabajos incluso más duros que los propios “colegas” y esto hace que podría considerarse a estos inmigrantes como “más hombres” que ellos mismos, pero culturalmente se califican esos trabajos como asquerosos e indeseables, conformando así una forma de racismo en la que los obreros se separan también de las personas inmigrantes

En otro capítulo Willis trata el papel de la ideología en el ámbito que ha trabajado. Dice que el servicio de orientación del colegio es el que de alguna forma más influye en la “confirmación” por parte de los “colegas” lo que las penetraciones tratadas anteriormente les mostraban. A continuación reflexiona acerca del análisis de la reproducción social, en ella rechaza las explicaciones mecanicistas, dice que han de tenerse en cuenta y explicarse cómo los cambios estructurales se manifiestan realmente y a través de qué instituciones. En cuanto a la reproducción social, esto también ha de tenerse en cuenta, y se ha de ser consciente que las instituciones no sólo consiguen aquello que dicen perseguir, sino que las consecuencias de su funcionamiento pueden ser incluso opuestas a las que persiguen, tal como pasa en las escuelas progresistas con los chicos de clase obrera, incluso de un modo inconsciente.

El orador concluyó su investigación afirmando que los muchachos tenían un "anti-autoridad" subcultura que transmite a los lugares de trabajo, donde una gran parte de la identidad de los jóvenes del libro giraba alrededor del consumo. De hecho, se distinguían de los profesores y de los conformistas a través del uso de artículos de consumo culturales: fumando, vistiendo, bebiendo etc. para mostrar que eran superiores. Learning to Labour, en su conjunto es un camino de encarar esta cuestión: saber cómo se introduce la fuerza de trabajo y, a su vez, entender algunos de los mecanismos de la autonomía, la independencia y la complejidad de la esfera cultural.

A lo largo de su obra, de la que también forman parte los libros Profane Culture (1978), que es una investigación que se basa en la evaluación de dos diferentes culturas de las minorías: los niños moto-y los hippies a principios de 1960. Esta investigación está tan vigente hoy ya que a pesar que  la investigación se realizó ya hace varios años está, estas culturas señaladas en el texto siguen apareciendo hoy, pero en otras formas."Ambas culturas reproduce, incluso de forma creativa, las debilidades, la brutalidad y las limitaciones de sus propias ubicaciones estructurales y culturas los padres de clase". Por supuesto, estos dos cultivos fueron excluidos de la sociedad y han creado sus propias reglas, normas y valores. La principal diferencia se encontraba en las culturas los padres.
En enero de 1972 dio una ponencia en el Simposio en la 9na “Conferencia Nacional de la Desviación” con su ex ponencia titulado “A Motor Bike Subcultura”. Los “chicos motos” (niños motos” eran en su mayoría de familias de clase trabajadora, mientras que los hippies de clase media. Otra diferencia es que los niños moto no ha creado su cultura a pesar de los hippies querían ser excluidos y así lo hicieron.

Los “Niños Motos” son los que aceptan la masculinidad a través de la fuerza.  Hicieron caso omiso de todas las reglas y normas mediante la creación de su propia cuenta. "Su aspecto era agresivamente masculino. Ellos no hicieron demandas, En cambio los "hippies” se comportó de otra manera, habían más capital cultural y las normas aceptadas de la sociedad. Sin embargo: "Hippies, efectivamente, rechazan  las actitudes y las prácticas existentes, las cuales según ellos no ha funcionado.  Pero incluso en este caso no hubo ningún ataque sobre la base de los trabajos (como los niños moto lo hizo). La cultura privado mantuvo su propio ritmo y sentido del tiempo que constituye una exposición profunda y crítica de la época industrial. "Esto le dio una oportunidad para hippy para difundir su cultura más rápido y tienen una influencia en la sociedad. La cultura tiene un propósito real de su apariencia.

Si nos fijamos en el mundo hoy en día, casi cada sociedad tiene su propia " niños de motos”, pero en apariencia nueva. Sus gustos, estilos de vida, las preferencias, las opiniones han cambiado, pero la idea no es así." Todavía hay "muchachos" que rechazan el currículum oculto y crea nueva generación de la clase obrera, mientras que 'hippies' parecen estar desaparecido como sus principales puntos de vista se basa en el rechazo de la sociedad industrial y a los capitalistas: "Se busca un Hippie hoy dónde están? Ellos viven en apartamentos agradables y casas, o muerto de sobredosis de drogas, con televisión de pantalla plana y equipos de sonido de lujo. Ellos siguen leyendo los escritos de Karl Marx y por lo general estará en los mítines de los políticos liberales, o protestar conservadores los políticos".

Common Culture (1990) y la versión no académica de éste último, Moving Culture (1990).Se trata un estudio realizado dentro de una escuela de secundaria,(comprehensive schools)durante los tres últimos años de estudio, ya que los años siguientes corresponden a la inserción laboral de los alumnos; el contexto local es un barrio obrero ubicado en una ciudad completamente industrial; el grupo principal a estudiar presenta características de oposición,(no-conformistas en oposición a los conformistas),es un grupo pequeño de hijos de los obreros blancos del barrio. 

Como contexto socio-político (en referencia a la educación) se describe una situación de descontento por los modelos educacionales que operaban en Gran Bretaña a fines de los años 70, y a una supuesta mejora en la movilidad social basada en las comprehensive schools.

Los grupos de chicos que participaban en el estudio se bifurcaban en dos vertientes:

“Una que nos muestra lo que hace el grupo, sus manifestaciones aparentemente creativas de interacción con el medio educativo-social...reaccionan ante la autoridad denostándola, desafiándola hasta el límite mismo pero sin llegar nunca a romper el nexo y quedar fuera de la escuela. Su posicionamiento los encontraba contrarios a los grupos conformistas del colegio a los que consideraban inferiores además de rechazarlos por su postura.

Durante todo la investigación se analizan exhaustivamente los grupos más belicosos e inconformistas, sus vestimenta, su comportamiento dentro y fuera de clase, con los grupos de iguales, con sus contrarios...Sin embargo he tenido la sensación de que el grupo de jóvenes menos problemáticos es analizado de forma colateral al anterior, sin tanta rigidez y tanta meticulosidad.
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Paul Willis construye el paradigma de la enseñanza y ve la relación de los colegas con lo que él denomina diferenciación:

“La diferenciación denota una asimilación de lo informal dentro del plano formal. Podemos pensar en la interpretación del concepto Gramsciano de hegemonía, de cómo actúa la coerción y el consenso en la internalización de normas; como para los colegas el proceso es un proceso coercitivo diferenciado y no ya consensual.”

La relación "ellos" - "nosotros" surge como evocación del sentimiento al relacionar de forma diferencial el paradigma de la enseñanza con la propia enseñanza; surgiendo el antagonismo de saber de la existencia de "otro" para corroborar nuestra propia existencia.


SEGUNDA PARTE

La segunda parte del trabajo corresponde al análisis de estas cuestiones dentro de un marco sociocultural. Los elementos que utiliza para el análisis serán los conceptos de penetración y limitación: 

“La penetración implica manifestaciones de la contracultura que les permite a los 'colegas' traspasar el velo de lo naturalizado por la sociedad en el ámbito educativo [...]no muestran como esta contracultura capta en significado correcto detrás de las practicas sociales. Estas penetraciones se contrarrestan mediante las limitaciones, propias de la ideología de la contracultura que soslayan la capacidad de comprender cabalmente la posición que se tiene, de comprenderse a sí mismos dentro de la sociedad clasista.

Las limitaciones son características ideológicas que envuelven al sujeto y no le permiten traspasar ciertos límites. Estas están referidas básicamente a su concepción del trabajo mental/manual, del sexo opuesto, y su concepción de los grupos minoritarios.”

Por último, concluye este trabajo asegurando que la escuela es una institución que forma parte de un sistema estatal, por tanto refleja la ideología dominante en el circulo social,

“Dentro de la escuela la fuerza ideológica más punzante para los colegas es el servicio de orientación profesional. Y esta y no otra práctica la que les confirma de una manera directa a los colegas las características del trabajo a realizar. La dureza de la labor emparejada con el gran corazón, la propagando contribuye a afirmar lo que las penetraciones "mostraban".

Conceptos: IDEOLOGÍA Y HEGEMONÍA

Para comprender el esquema desarrollado por Willis, estos son: hegemonía e ideología. Ambos conceptos son de matriz claramente marxista y son conceptos que se implican mutuamente en el nivel de conflicto en que se debate la sociedad capitalista; son conceptos que explican el desarrollo de la lucha de clases en el nivel de la superestructura. La ideología hace aparecer como naturales las diferencias de clase, etc. Así, podemos entender que el discurso dominante distorsiona la percepción de la realidad social de los dominados. Entonces la escuela como agente de la ideología dominante del estado ejerce el control y la dominación de la clase burguesa en su propio favor. Al escuela lleva a cabo la institución escolar desarrolla en los individuos un sentido de identidad de clase, y unas formas de comportamiento que se adecuan a las distintos perfiles de trabajadores. De esta manera los individuos de las clases más desfavorecidas aprenden a obedecer y a actuar según las normas, mientras que las clases privilegiadas, al alcanzar niveles de formación superiores, adquieren la autonomía necesaria para el desempeño de tareas de dirección y control.

Tanto la escuela como el sistema productivo se estructuran de la misma manera, es decir, a través a partir de un sistema jerárquico disciplinado, que separa al individuo del control de lo que produce (en la fábrica) o sobre lo que debe aprender (escuela). La escuela incentiva a los estudiantes con premios en forma de notas, análogamente el empresario capitalista recompensa al obrero en función de su productividad.

La inculcación ideológica que lleva a cabo la institución escolar desarrolla en los individuos un sentido de identidad de clase, y unas formas de comportamiento que se adecuan a las distintos perfiles de trabajadores. De esta manera los individuos de las clases más desfavorecidas aprenden a obedecer y a actuar según las normas, mientras que las clases privilegiadas, al alcanzar niveles de formación superiores, adquieren la autonomía necesaria para el desempeño de tareas de dirección y control.

Esta concepción un tanto estática, es lo que Willis ataca en su etnografía y análisis y despliega otro concepto más dinámico e interactivo, que puede resumirse en: la formación de la conciencia es también un producto parcial de las acciones de los agentes sociales, los cuales disponen de un margen relativo de autonomía que utilizan para la lucha política, para tratar de liberarse de las imposiciones de la clase dominante.

El concepto de hegemonía, definido por Gramsci, es el proceso por el cual la clase dominante ejerce el control moral e intelectual sobre las otros grupos sociales, pero este control no consiste en una imposición ideológica, sino que representa un proceso de transformación pedagógico y político en el que la clase dominante articula un principio hegemónico que integra elementos comunes que se hallan en las cosmovisiones y en los intereses de los demás grupos.

La hegemonía, por tanto, subraya la relación entre dominantes y dominados. A través del principio de hegemonía, la clase dominante consigue articular un discurso que hace aparecer sus propios intereses como universales y objetivos.

EL "CHOQUE" O LA LUCHA IDEOLÓGICA

Es en el terreno de las prácticas cotidianas donde emergen los elementos de oposición a la cultura dominante, donde los individuos resisten a la inculcación ideológica.

La escuela se convierte en el espacio de producción y desarrollo de la subcultura juvenil obrera. Los colegas desafían la imposición cultural dominante de la escuela a partir de una producción cultural propia, que hunde sus raíces en la cultura de clase familiar (obrera). La teoría del habitus1 (Bourdieu), que no es una trasposición mecánica, como algunos pretenden, sino como un sistema de disposiciones que se activan o no dependiendo de las estrategias de los actores.

Como quiera que la deformación sociológica, impele a dar cuenta de ciertas categorías para el análisis, que por otra parte proceden de otra tradición (en particular de la sociología francesa (Durkheim, Mauss, Lévi-Strauss, Bourdieu, Passeron) que tienen más en consideración los aspectos relativos a la teoría de la reproducción, quiero traer aquí parte de un texto que produje para otra materia, que considero de algún valor y que creo relevante por cuanto no invalida las tesis fundamentales de Willis, y sí pueden servir de apoyo a una comprensión global del fenómeno que estamos estudiando, si bien considero que en un sentido amplio no quedan refutadas plenamente las teorías que hablan de la reproducción por cuanto hace a la una mayoría; es decir, la asimilación cultural que realizan los "pringaos": "El capital es una relación social (el capital no sólo en su sentido fuerte, como capital económico, sino también el capital cultural, simbólico).

Una relación de poder. Define la apropiación diferencial de recursos por parte de los distintos sujetos. Un mercado (no es exclusivo el sentido restringido de mercado en el sentido económico) es un campo de relaciones de poder. En sus redes se confrontan grupos e individuos -definidos y ordenados por su estructura diferencial de capital - por la apropiación diferencial de recursos. Pero también es un campo moral: las luchas juegan sobre el suelo de la creencia colectiva en el valor de las apuestas. Toda confrontación política es una confrontación moral, y viceversa. Las luchas simbólicas son luchas políticas: tienen eficacia sobre la apropiación diferencial de recursos. Hay dos clases de luchas por el valor (luchas simbólicas): A) luchas por imponer o destronar un principio de equivalencia y clasificación, y B) luchas por la ordenación de los sujetos y objetos dentro de un principio de equivalencia vigente. La mayoría de las luchas cotidianas son de la segunda clase. Pero también utilizan la primera.

La imposición de un principio de equivalencia, de una jerarquía entre principios de equivalencia o de un ordenamiento de sujetos y objetos dentro de un principio de equivalencia es lo que se denomina violencia simbólica. Mediante la violencia simbólica se logra la complicidad de los dominados en su dominación."
Se pueden observar como rasgos característicos que definen la cultura de los "colegas", a contrapelo con los asimilados por los "pringaos", que expresarían los del esquema reproductivo "clásico". Una valoración de la cultura de los "colegas" se podría establecer como cultura dominada, que reacciona a modo de resistencia contra la cultura dominante y que se produce en términos dualistas: "Ellos" y "Nosotros", tal y como es percibido por la cultura resistente.



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