Mascareño “intenta dar forma a un tipo de diferenciación funcional; un orden que,
a pesar de ser entendido bajo criterios de modernidad, es guiado por la lógica
parcial de un centro de regulación global.” (Mascareño, 2004:377). Este
tipo de diferenciación lo atribuye como una estructura propia dentro de los
sistemas sociales, y considera que el orden social pueden ser concéntricos o policéntricos.
Mascareño para aclarar esto, utiliza como ejemplo a las sociedades europeas y a
las latinoamericanas, e intenta explicar rápidamente su idea de diferenciación.
Las sociedades europeas poseen un
proceso de diferenciación de tipo policéntricos, donde los sistemas operan
descentralmente de modo autónomo acoplado, que le permite un funcionamiento
coordinado; en cambios las sociedades latinoamericanas poseen un proceso de
diferenciación concéntrico, caracterizados por sistemas autónomos diferenciados
que bloquean o entorpecen el funcionamiento del sistemas; esto se debe además a
que giran en torno a sistemas dominantes, lo cual los hace dependientes de un
sistema central, transformándolo en un proceso de “desdiferenciación”.
(Macareno, 2004: 377).
Con todo lo anteriormente
mencionado, hemos tocado dos aspectos centrales en el trabajo de Mascareño,
estos son: la diferenciación funcional y la desdiferenciación. La primera hace
alusión a la posibilidad de reorganización o restructuración de los sistemas
sociales, la cual permitiría la evolución del sistema. Esta idea Mascareño la
apoya con la teoría de la “autopoiesis” utilizada por Luhmann y por Maturana,
quienes la conciben como una re-evolución o como un proceso de autoproducción.
La segunda en cambio (la desdiferenciación), es todo lo contrario, la considera
como un riego donde ésta se transformaría en “un peligro para la regulación externa e impediría la diferenciación
funcional” de los sistemas sociales (Mascareño, 2004:388). La
desdiferenciación es o puede considerarse como un agente negativo, que no
permitirá el buen desarrollo de los sistemas y nunca podrá mantener un orden
establecido. Si comparamos el proceso de desdiferenciación realizado por
Mascareño y la categoría de sistema e imperativos funcionales de Parsons,
podremos notar que no existe ningún tipo de relación; es más parecido a la
categoría que Merton atribuye a los sistemas disfuncionales, ya que, Parsons no
concebía la existencia de sistemas disfuncionales, y consideraba que todos actúan
a favor de los sistemas sociales.
A mi parecer considero que la teoría
de “diferenciación funcional” propuesta por Mascareño es la que se relaciona
directamente con el sistema AGIL de Parsons, ya que, “para que un sistema se constituya un orden persistente o desarrolle un
proceso ordenado de cambios por etapas, tiene que darse ciertos prerrequisitos
funcionales” (Parsons, 1966:37), prerrequisitos que para el mismo Parsons
proporcionan la base de la estructura de los sistemas sociales; y que según
Mascareño fomentan la visión de la diferenciación funcional.
El proceso de diferenciación
funcional, utiliza a la “Autopoiesis” de Luhmann, como ejemplo del proceso de
desarrollo que puede llevarse a cabo dentro de las sociedades. Esta autopoiesis
se desarrolla según tres fases, que a mi parecer es un fiel reflejo de los
postulados del sistema AGIL de Parsons (Adaptación; Alcance de Metas; Integración
y Latencia). Las fases de la autopoiesis son: “la auto-observación, la auto-constitución y la auto-producción”
(Mascareño, 2004:402).
Bibliografía:
- Mascareño, Aldo. (2004) “Teorías de sistemas de América Latina. Conceptos fundamentales para la descripción de una diferenciación funcional concéntrica”, en Vergada, Patricio, y Baer, Heinrich, En la Frontera del Desarrollo Endógeno, Temuco, Universidad de la Frontera e Instituto de Desarrollo regional y Local.
- Parsons, Talcott. (1951). El sistema social. Madrid, Alianza. 1988.
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