La historia de los derechos humanos es la historia de los esfuerzos que
se han hecho para definir la dignidad y valor básicos del ser humano y sus
derechos más fundamentales. Esos esfuerzos. prosiguen en la actualidad.
Conviene que el profesor incluya una exposición de esa historia como parte
esencial de la enseñanza de los derechos humanos, que puede ir haciéndose más
detallada en los grados superiores. La lucha por los derechos civiles y
políticos, las campañas en pro de la abolición de la esclavitud, la lucha por
la justicia económica y social, el avance que supuso la Declaración Universal
de Derechos Humanos y los dos Pactos subsiguientes, así como todas las
convenciones y declaraciones que los siguieron, en especial la Convención sobre
los Derechos del Niño, son los elementos con los que se puede establecer un
marco básico jurídico y normativo.
La educación de los derechos humanos en las escuelas se basa
principalmente en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la
Convención sobre los Derechos del Niño. Estos documentos, que han gozado de
reconocimiento universal, como se ha indicado anteriormente, contienen los
principios e ideas con los que puede evaluarse la experiencia y crear una
cultura pedagógica en la que se valoren los derechos humanos. Los derechos que
se consagran en esos instrumentos son universales, pues todos los seres humanos
deben disfrutarlos por igual, e indivisibles, es decir, que no hay jerarquía de
derechos: ningún derecho puede considerarse “no fundamental” o “menos
importante” que otro. En realidad, los derechos humanos son interdependientes y
forman parte de un marco de elementos complementarios. Por ejemplo, el derecho
a participar en el Gobierno depende
directamente del derecho a la libertad de expresión, a formar asociaciones, a
recibir educación e incluso a obtener los medios necesarios para la vida. Cada
uno de los derechos humanos es necesario y está relacionado con todos los
demás.
No obstante, aun si el proceso
educativo se dirige con gran cuidado y habilidad, los documentos y la historia
por sí solos no pueden hacer que los derechos humanos cobren vida en el aula.
Del mismo modo, aunque se pase revista a toda la Declaración Universal o a la
Convención sobre los Derechos del Niño, explicando la justificación de cada
artículo, no se logrará necesariamente
que el significado de esos artículos se integre en la vida de las
personas. Los “datos” y “elementos básicos”, por bien seleccionados que estén,
no son suficientes para crear una cultura de derechos humanos. Para que estos
documentos tengan algo más que interés intelectual, los alumnos deben
abordarlos desde la perspectiva de sus experiencias cotidianas reales y de sus
propios puntos de vista sobre la justicia, la libertad y la equidad.
La enseñanza de y para los derechos humanos
En diversos estudios se ha observado que a veces los alumnos de la etapa
superior de la escuela primaria y de toda la secundaria adolecen de una falta
de confianza que limita su capacidad para relacionarse con los demás. Es
difícil preocuparse por los derechos de los demás cuando uno no espera gozar de
ningún derecho. Cuando se da esta situación, la enseñanza de los derechos huma
nos puede exigir partir de cero y enseñar a los alumnos a tener confianza y a
ser tolerantes. Los ejercicios para aumentar la confianza que se exponen en ese
capítulo pueden utilizarse con cualquier grupo para crear un buen ambiente en
la clase, lo cual es fundamental para la enseñanza de los derechos humanos.
Esas actividades pueden repetirse (con las modificaciones que sean necesarias)
para centrar a los alumnos en actividades que requieran la cooperación del grupo.
También pueden potenciar la capacidad de comprensión de los demás que, aunque
frágil y efímera, es también real, y confirma que no hay ninguna persona que
sea más o menos humana que otra.
Implícita en cuanto queda dicho se halla la idea -fundamental en estas
páginas- de que no basta con enseñar los derechos humanos. Idealmente los
profesores deben empezar -en realidad seguir siempre- enseñando a poner en
práctica los derechos humanos. Por esta razón la mayor parte de este texto se
dedica a las actividades. Las actividades ofrecen a los alumnos y los
profesores la oportunidad de examinar, en primer lugar, los elementos básicos
que conforman los derechos humanos, como la vida, la justicia, la libertad, la
igualdad y el carácter destructivo de las privaciones, el sufrimiento y el
dolor, y, en segundo lugar, a formarse sus propias ideas y sentimientos sobre
una amplia gama de temas de la vida real.
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