jueves, 25 de octubre de 2012

La actividad social como elemento mediador de la convivencia.


 

Un modelo educativo que invite exige necesariamente dos cosas.

La primera, que se desarrollen actividades concretas y específicamente diseñadas para que los alumnos y alumnas tomen conciencia de sí mismo, de sus virtudes y sus defectos, y aprendan a quererse tal y como son; comprendan que sus acciones hacia los que le rodean; sepan poner en el lugar de los demás; escuchen, respeten, confíen y en definitiva, se lleven bien con sus compañeros.

La segunda va destinada a la necesidad de que, en las actividades ordinarias de aula, demos la oportunidad de que estas habilidades y estrategias sociales las pongan en prácticas a través del fomento de estructuras sociales de participaciones diversas y comunicativas, primen el contacto y el intercambio, sobre el silencio.

La educabilidad de los sentimientos y emociones no intenta confinar a un segundo plano a los contenidos de carácter académico, sino formular que cada ámbito se le dedique el tiempo y la atención que se merece, tampoco abogamos por una visión sesgada e independiente entre los conocimientos cognitivos, por un lado, y las actitudes y valores, por otro, sino por su complementariedad en la diversidad de situaciones educativas.

Se tiene que plantear una línea de trabajo sobre la gestión de la convivencia, y la necesidad de que ésta sea democrática. La gestión democrática de todo fenómeno social, y la vida en el centro educativo.

·        Participación y Ciudadanía


La interactuación y participación activa en los diversos ambientes que se generan al interior de la escuela, se potencia y se crean vínculos con los diversos actores involucrados, considerando al líder participativo, “una persona que participa y que esta acostumbrada a tomar decisiones compartidas, suele ser alguien flexible, capaz de escuchar a los demás y que sabe trabajar en equipo para lograr colectivamente cosas que individualmente serían imposible”.[1](MINEDUC, 2006).

La convivencia escolar, potencia la ciudadanía comprendida esta como: “La conciencia de los derechos democráticos, es la práctica de quien está ayudando a construir los valores y las practicas democráticas, es querer cambiar la realizada a partir de la acción conjunta, de la elaboración de propuestas y de solidaridad”[2] (Betinho, 2005). Es por ello que se considera que la escuela es el escenario que debe propiciar el aprendizaje y desarrollo de la ciudadanía, puesto que es la educación la que promueve esa como un factor de aprendizaje, es por ello que las diversas dinámicas escolares que vivencian los alumnos y alumnas van formando y contribuyendo a la integración en la vida en sociedad, habilitándolos de herramientas necesarias para una vida ciudadana democrática, ya que facilita la formación de la personas para adaptarse a su medio social y cultural, den donde a través de las interacciones, se adquieren hábitos y destrezas para desenvolverse como agentes sociales

Por otra parte, es un hecho reconocido ampliamente que una buena convivencia es un factor de éxito del aprendizaje, pues en un ambiente de sana convivencia se aprende más y mejor. El trabajo colaborativo, el intercambio de opiniones e ideas en un ambiente de respeto y valoración de la diversidad es fundamental para el desarrollo de una serie de habilidades cognitivas para la profundización y maduración de determinados aprendizajes y para la promoción de valores y actitudes.[3] (MINEDUC,2 006).

Los procesos de enseñanza-aprendizaje son un acto de confianza, de entrega mutua, que logran mayor significación en un contexto de comunidad educativa que plasma en su cotidianeidad los valores democráticos como ejes de la vivencias que respaldan la formación ciudadana de niños, niñas y jóvenes. Desde esta perspectiva, la convivencia escolar es un espacio que debe cautelar y garantizar aprendizajes significativos replicables en la convivencia social.[4] (MINEDUC, 2006).

Aprender a vivir juntos y junto a otros aprender a vivir, conlleva implícitamente y explícitamente el reconocimiento del otro como un legítimo otro en la convivencia, y la convivencia cotidiana como un espacio singular para el aprendizaje y valoración de la diversidad y pluralidad en las relaciones humanas. Estos dos elementos cobran particular sentido en la convivencia que tiene lugar a diario en los establecimientos escolares, por cuanto la vida escolar congrega, un  mismo tiempo y espacio, a personas de distintas edades, sexo, religión, ideales e intereses en torno a un fin común.[5] (MINEDUC, 2006).


  • Democracia y Convivencia Escolar.

Se entiende por democracia como: “Filosofía o sistema social que sostiene que el individuo, solo por su calidad de persona humana y si8n consideración a sus cualidades, rango, estatus o patrimonio, debe participar en los asuntos de la comunidad y ejercer en ellos la dirección que proporcionalmente le corresponde”[6] (Pratt Fairchild,1997).

Sobre la base de esta definición podemos decir que la democracia y la convivencia están relacionadas y ambas son parte de la socialización, ya que le ser humano es un ser social por naturaleza el cual no puede vivir aislado, necesita de los otros para desarrollarse, De esta manera, se aprende que una vez aprendido y adquirido diversos códigos de socialización en las diferentes etapas de la vida se comienza a practicar la democracia; es decir, comienza otra etapa en la cual las personas se sienten partícipes activos y pasivos de esta sociedad, se insertan aprendiendo sus normas, códigos y leyes.

La autonomía y la participación son fundamentales para el comportamiento democrático y de convivencia, las personas que no han desarrollado una gran autonomía difícilmente logran participar activamente en los procesos sociales y asumir posiciones claras en momentos de conflictos.

La convivencia social requiere de la formación y desarrollo de una “mentalidad democrática” en los individuos. Esta mentalidad es la que permite sentir, pensar y actuar democráticamente en el ámbito individual, grupal y social, en esto es importante señalar que las primeras fuentes de socialización aparte de la familia es la escuela, y ésta juega unn papel primordial que se fundamente en que es al primera institución de la sociedad que el niño, niña o joven, reconoce, y en ella se va formando la idea de la sociedad a la que pertenece.

A través del camino de la convivencia democrática se llega a l concepto de participación, noción que se define sociológicamente como un “Suceso que se da cuando las personas interceden socialmente en forma conciente, es decir que existe una identificación con el grupo en el cual se actúa, pues se comparten valores objetivos e ideas”[7] (Greco, 2003).

De la participación podemos decir que tiene una vinculación muy estrecha con los términos anteriormente expuestos ya que es la “articulación” de la convivencia escolar, es decir, que al estar insertos en una sociedad democrática y ya creada la “mentalidad democrática” comienza a surgir un deseo de realizar acciones concretas en posibles cambios, como también en la creación de futuros proyectos. Este deseo por ser partícipes de las acciones que realizamos y que articulamos se llama participación. Y comienza a tomar importancia en las escuelas ya que los agentes protagónicos para desarrollar la participación son los estudiantes, los profesores, la familia y la sociedad en general.


La participación escolar tiene como objetivos principales:

  • Implicar a toda la comunidad que quiere participar activamente en las diferentes fases de las actividades que se realizan.
  • Favorecer los mecanismos de motivación y reconocimiento de la comunidad, en este caso la comunidad escolar.
  • Desarrollar la vida asociativa de la comunidad que participa voluntariamente.
  • Conseguir que la comunidad que participa voluntariamente se sienta parte de la institución y contribuya al desarrollo y fortalecimiento.

La participación es un derecho y es también una habilidad que se aprende a lo largo de la vida pero se inicia públicamente en la escuela.” Solo participando se aprende a participar”. Es así que la valoración de lo democrático en las escuelas y liceos no es sólo un conjunto de conocimientos que se puedan expresar en un marco curricular, sino que también en una forma de vivir y construir comunidad educativa.



[1]  Anexo N°1 Resume Ejecutivo de la Política de Convivencia Escolar, Aprender a vivir juntos.2006.
[2] www,.repuentes.or/documento: El Concepto de Ciudadanía según Betinho, 2005.
[3] Manual de apoyo para fortalecimiento, la asesoría de los centros de alumnos y alumnas. Ministerio de Educación. Primera edición 2006.
[4] Manual de apoyo para fortalecimiento, la asesoría de los centros de alumnos y alumnas. Ministerio de Educación. Primera edición 2006
[5] Manual de apoyo para fortalecimiento, la asesoría de los centros de alumnos y alumnas. Ministerio de Educación. Primera edición 2006
[6] Pratt Fairchild, Henry; Diccionario de Sociología. Editorial Fondo de Cultura Económica, México 1997.
[7] Greco,Orlando; Diccionario de Sociología. Editorial Valletta, 2003.

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